“Todos deben tener el derecho de estudiar”

A sus 65 años, Guadalupe Rosas logró titularse en la Universidad

Guadalupe Rosas piensa que se deben implementar los mecanismos para que quienes estén en las universidades realmente aprovechen su tiempo ahí. Foto: IRVIN OLIVARES. EL UNIVERSAL
Nación 24/07/2018 04:48 Teresa Moreno Actualizada 04:56
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A sus 65 años, Guadalupe Rosas Pérez terminó la licenciatura en Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y recibió mención honorífica por su tesis.

Con hijos y nietos, Lupita, como le dicen de cariño, todavía no se acostumbra al nuevo título que acompaña su nombre, licenciada, y al honor que para ella conlleva, puesto que desde niña su sueño más grande era estudiar, meta que logró cumplir hasta ahora.

“La realidad es que yo nunca soñé ni pensé llegar a la universidad. Mi sueño era primero terminar la secundaria, porque siempre me quedé con esas ganas”.

Ante todas las dificultades que pasó para convertirse en profesionista, considera que todos los jóvenes deben tener el derecho de estudiar; sin embargo, piensa que se deben implementar los mecanismos para que quienes estén en las universidades y las preparatorias realmente aprovechen su tiempo ahí.

“Que quiten los exámenes de admisión es una gran oportunidad, pero yo veía cómo mis compañeritos en el CCH luego ni entraban a clases, porque es libre. Yo sufría mucho, porque muchos jóvenes que tienen el deseo y la capacidad de estudiar se quedan fuera.

“Pienso que deberían hacer un mecanismo para darles becas en escuelas particulares a los jóvenes que no lograron entrar [a una universidad pública] y después, en el segundo año, cuando muchos salen de la UNAM, que les abran espacio y se incorporen”, propuso.

Las dificultades económicas por las que atravesaba su familia la obligaron a ingresar a una carrera técnica tan pronto terminó la primaria. Así, a los 12 años aprendía contabilidad y mecanografía para convertirse en contadora privada, mientras observaba con anhelo cómo otras niñas de su edad que estudiaban la secundaria disecaban ranas, pintaban y hacían teatro.

Después se casó, tuvo hijos y el sueño de seguir estudiando se hacía cada vez más lejano. Finalmente, después de muchos esfuerzos, terminó la secundaria en el sistema abierto e intentó hacer lo mismo con el bachillerato, pero no le gustó.

Se decidió a presentar su examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde logró entrar al CCH Sur. Cuenta cómo al enfrentarse con las preguntas del área físico-matemáticas se encomendó a la Virgen María, porque no se sentía con el conocimiento suficiente para acertar.

Después de trabajar 31 años en la UNAM, cerca del ex rector Pablo González Casanova y de investigadores como Daniel Cazés, Norma Blázquez y Guadalupe Valencia, regresó, pero ahora como estudiante; del CCH Sur volvió a presentar su examen e ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras, donde terminó la licenciatura en Pedagogía.

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