justiciaysociedad@eluniversal.com.mx

Con 21 años, Julissa Gómez Batista está convencida de que su vocación es ser paramédico. Aunque desconoce que cada 24 de junio se les conmemora a quienes se dedican a esa actividad, sabe con certeza que se especializará en rescate humano y extracción vehicular.

La decisión la tomó después de que en el sismo del 19 de septiembre se derrumbara un edificio en Álvaro Obregón 286 en la Ciudad de México, en donde murió su amigo Ángel Saucedo.

Ella forma parte de las 142 personas que decidieron integrarse a las filas de la Cruz Roja ya sea como voluntarios, paramédicos o a sus grupos de juventud luego del 19–S. En Tlaxcala se han unido 14 personas, en Tabasco dos, en Sinaloa 72, en Puebla 28, en Chiapas 12 y en la sede nacional nueve.

Daniel Morales Esquivel comparte aula con Julissa, él también entró a la escuela de la Cruz Roja para convertirse en uno de los 16 mil 191 técnicos en urgencias médicas (paramédicos) que contabiliza la institución a nivel nacional.

Su preparación académica fue de Relaciones Internacionales, pero nunca ejerció “porque no me apasionaba”, después intentó con la fotografía e impresión 3D, pero tampoco era el trabajo de sus sueños.

Cuando la tierra se cimbró, hace nueve meses, Julissa estaba trabajando en Naucalpan, municipio del Estado de México en donde también vive. Después de ir a recoger a sus hermanos menores a la escuela se enteró de que Ángel Saucedo, un amigo, había quedado atrapado entre los escombros de Álvaro Obregón 286, no dudó en organizarse con vecinos para trasladarse a la Zona Cero, en donde esperó mucho tiempo para poder ayudar porque no sabía de primeros auxilios ni de rescate.

“Ángel era sicólogo, trabajaba en recursos humanos de Sanborns, estaba en el cuarto piso y no alcanzó a llegar a las escaleras de emergencia. A una hora del derrumbe marcó a su familia y les dijo que estaba bien, con otras 11 personas. Tardaron una semana en sacar su cuerpo y fue un golpe muy fuerte. Decidí ser paramédico porque en el momento me sentí muy impotente, no podía pasar, me formé por horas para tratar de ayudar y quitar escombros, pero si no sabías primeros auxilios o rescate no ayudabas de mucho”.

La joven entró a la Escuela Nacional de Técnicos en Urgencias Médicas de la benemérita institución en enero, estos seis meses se han convertido en una de las mejores experiencias de su vida, puesto que ha aprendido a actuar ante cualquier emergencia.

Descubrió su vocación. El día del sismo, el 19 de septiembre del año pasado, Daniel Morales Esquivel estaba editando unas imágenes. Cuando supo que había edificios derrumbados tomó su cámara y salió con la intención de documentar lo ocurrido. “Había visto fotos del terremoto de 1985 y consideré que son un documento histórico, salí a las calles con la intención de replicar, pero al estar frente a los escombros decidí ponerme a trabajar, a pesar de la tragedia sentía un vigor muy distinto al que pude sentir en cualquier actividad en toda mi vida”, relató.

El hombre de 34 años también acudió a Álvaro Obregón 286, ahí se dio cuenta de que como civil tenía que esperar más tiempo para poder pasar. “Vi que los que eran paramédicos o doctores pasaban inmediatamente, además me sentí inútil porque tampoco sabía de primeros auxilios, sentí la urgencia de estar bien preparado para poder ayudar en momentos de crisis como pasó en México”, dijo.

Como pudo, entró al “centro de la acción” y el 19 de septiembre presenció el rescate de la señora Patricia Calva. “Fue una sensación sin igual, me di cuenta que había algo en mí que se despertó, investigué y supe que debía prepararme como paramédico, busqué escuelas y algunos compañeros médicos me recomendaron la Cruz Roja, ahora le estoy apostando todo, estoy muy motivado”, expresó.

La Escuela Nacional de Técnicos en Urgencias Médicas abre dos convocatorias al año, la primera en enero y otra en julio, indicó Armando Téllez Cruz, instructor y coordinador de generación en el plantel de Polanco.

La convocatoria para entrar a la academia estará abierta hasta el 17 de agosto, comentó el también paramédico de 44 años.

El principio fundamental para convertirse en socorrista es ser “humano”, dijo Téllez Cruz.

“Formamos personal capacitado en atención médica prehospitalaria sin dejar de lado que debe estar comprometido con principios fundamentales como la humanidad, forjamos paramédicos capacitados y humanos. La carrera dura tres años”, dijo el especialista.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses