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Fernando Eder Camacho, con distrofia muscular, participará como parte de la columna militar en el desfile de mañana. (MANUEL ESPINO. EL UNIVERSAL)

Niños con enfermedades terminales, el otro Ejército

15/09/2017
02:26
Manuel Espino Bucio
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Son nombrados soldados y marinos honorarios para participar en evento

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De los ocho contingentes que van a participar este sábado en el tradicional desfile con motivo del 207 aniversario de la Independencia de México, destaca uno de soldados y marinos honorarios.

Son 20 niños con diferentes enfermedades terminales que cumplirán su deseo de ser militares por un día y marchar en el evento más importe del año de las Fuerzas Armadas mexicanas: la conmemoración de la Independencia.

Entre ellos está Fernando Eder Camacho, un niño de 12 años con distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad degenerativa.

Acompañado de su mamá, Sandra Guadalupe García, y de su familia, fue el primero en llegar ayer al Campo Militar Número 1-A donde en una ceremonia en la Brigada de Fusileros Paracaidistas lo nombraron, junto con sus compañeros, soldado honorario, y le entregaron el uniforme verde olivo que portará el día del desfile. “Me gusta ser soldado y los aviones de las Fuerza Aérea Mexicana; estoy muy contento porque voy a participar en la ceremonia”, dijo.

Sandra, madre del niño, comenta que antes de que cumpliera seis años, edad en la que se le detectó la enfermedad, Fernando no paraba de jugar y subir escaleras.

Ahora no puede ir a la escuela porque no puede caminar.

“Nos empezamos a dar cuenta que estaba parado y caía, que empezaba con dificultades para subir las escaleras, lo llevamos al hospital Federico Gómez y ahí me dijeron que tenía esa enfermedad”.

Cuenta que desde chico Fernando siempre le ha manifestado su deseo de ser militar como su abuelo y su tío, pero lamenta que “no puede hacer muchas cosas por la situación en la que está, pero le gustan las Fuerzas Armadas”.

Otro de los niños que fue nombrado soldado honorario es Fernando Alberto Ortega García, quien también quiere ser militar, igual que padre.

“Es mi sueño, porque mi papá es militar y además me gustan mucho los aviones, también los paracaidistas”, detalla. “Tengo una luxación de cadera y seis operaciones, por eso no he podido, además de que fui diagnosticado con una enfermedad que se llama Síndrome de Proteus, que es muy rara y tiende a crecer”.

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