Revelan en EU posible original del Plan de Iguala

Familia de Iturbide donó el escrito: investigador; podrá ser apreciado el próximo 30 de septiembre

Revelan en EU posible original del Plan de Iguala
Debido a su antigüedad, el Plan de Iguala tiene que ser consultado con guantes y es resguardado en un ambiente especial para su conservación. Fotos/VÍCTOR SANCHO. EL UNIVERSAL
Nación 15/09/2019 01:08 Víctor Sancho / Corresponsal Actualizada 11:20
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Washington.— No fue hasta el 24 de febrero de 1821 que en un documento oficial se hizo referencia específica a México, o al“Imperio mexicano” para ser exactos. Es en el artículo 11 del conocido como Plan de Iguala, documento clave de la independencia mexicana, del que desde hace décadas solo se habían visto y consultado copias.

Hasta ahora. Las pesquisas, indagaciones y trabajo de un joven mexicano en Washington han conseguido que a finales de septiembre, y durante unas horas, el supuesto original del Plan de Iguala, firmado por el que después sería primer emperador Agustín de Iturbide, sea expuesto y visible para todos los que lo deseen.

“Es el primer documento donde aparece el nombre del Imperio Mexicano, que es nuestro primer nombre”, dice a EL UNIVERSAL Alberto Alejandre Lara, sin ocultar su felicidad al ver como toma forma un “proyecto bastante personal” que lleva construyendo desde hace años.

Alejandre, cordobés orgulloso de su tierra y el papel de su ciudad en la independencia de México que estudia políticas públicas en Georgetown, es el organizador e impulsor de la salida a la luz del supuesto original del Plan de Iguala tras más de medio siglo en las sombras.

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Otros descubrimientos. El archivo en resguardo de la Universidad Católica de América también contiene fotos, cartas, periódicos y monedas

En un pase privado para el Gran Diario de México, Alejandre dispone una mesa con el original del Plan de Iguala, un facsímil del acta de Independencia, fotografías de Iturbide y sus descendientes, y media docena de cajas que atesoran todos los archivos de la familia Iturbide.

El que parece ser el original del Plan de Iguala, manuscrito y amarillento, solo se puede tocar con guantes. No hay certificación que confirme la autenticidad y originalidad del documento, pero hay al menos tres elementos casi irrefutables para Alejandre que lo testifican. El primero, que a diferencia de sus copias en México, el documento no lleva ningún título que lo explique. El segundo, la presencia de un sello notarial con el nombre de Iturbide, que tampoco aparece en los otros documentos conocidos.

El tercero y definitivo, la procedencia del manuscrito. Se encuentra dentro de un paquete que fue donación directa de los descendientes de Iturbide a la Universidad Católica de América. Una entrega, realizada en diciembre de 1968, que tenía una única condición, calificada de “dolorosa” por Alejandre.

Hay pocas transiciones de prócer a traidor tan rápidas como la de Iturbide. Ejecutado en 1824, su viuda Ana María Huarte de Iturbide se exilió a Washington junto a sus hijos, llevando consigo todos los documentos familiares. Incluido el original del Plan de Iguala.

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Ya en el siglo XX, manteniendo el despecho con México y el trato a su familia -no se les entregaron las tierras prometidas, no se les dio pensiones, etc.-, Louis Kearney de Iturbide, viuda del nieto del emperador ajusticiado, entregó toda la colección familiar a la universidad estadounidense bajo una única condición, irrenunciable e insalvable: que el Plan de Iguala no volviera nunca al país. No hay prueba que el gobierno mexicano haya intentado nunca recuperarlo.

Desde entonces el documento ha estado oculto entre los almacenes de archivística de la Universidad Católica de América en Washington, etiquetado como “non toxic” para prohibir cualquier contacto que pueda inocularle cualquier toxina, dando prueba de su sensibilidad histórica. Por eso hay que tocarlo con guantes, y pasar sus páginas con la ayuda de una pieza plástica.

“Se tiene que tocar guantes, y donde se conserva el documento está controlado con clima, la temperatura y la humedad. Es algo bastante decente. No es como el gas que se usa en México para el acta de Independencia, pero está bastante bien conservado”, explica Alejandre.

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No le fue fácil a Alejandre tener acceso al Plan de Iguala. Tras interesarse sobre el periodo del emperador Maximiliano, empezó a indagar de las etapas monárquicas e imperiales del país.

“Me pongo a leer y empiezo a oír de estos documentos aquí en Washington, pero que nadie, muy poca gente ha venido a leerlos bien y todos. No lo hacen. Y dije: yo lo quiero hacer”, relata.

Su primera visita al archivo, hace seis años, fue infructuosa: no pudo ver el Plan de Iguala, y al resto de documentos de la colección no pudo tomarles fotografías. Solo hasta 2017, en su segunda visita a Washington y tras larga correspondencia, le dejaron verlo.

De su lectura y conocimiento de todos los documentos de la época hay algo que le sorprende: “me llama la atención mucho cómo nace México y cómo terminamos”. De sus pesquisas asegura que los próceres de la patria, en realidad, nunca quisieron separarse de España.

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“En este documento, como en el Tratado de Córdoba, no hay sentimientos antiespañoles. Eso no existe hasta después de la independencia, porque los españoles eran vistos como los civilizadores del nuevo mundo. Esta idea de los españoles vinieron a robarnos es una reinterpretación de la historia, basada en cosas muy políticas”, asegura.

“El interés del documento es interesante porque lo que dice el documento va muy contrario a la historia como nos la cuenta el gobierno del PRI en el siglo XX”, añade.

No solo está el Plan de Iguala entre los archivos. Preguntado por cuántos documentos hay de la familia Iturbide entre las cajas de la universidad en Washington, Alejandre responde que, “literal, miles”, y empieza un detalle de todo lo que ha encontrado en su investigación.

Miles de hojas. Fotografías. Cartas. “Cosas” del siglo XVIII, como la justificación de nobleza del padre de Agustín de Iturbide. Monedas de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e incluso del Nuevo Imperio mexicano con el perfil de Iturbide. Documentos legales, títulos de propiedad, “un sinfín de cartas de mexicanos diciéndole al príncipe que regrese, que después de la revolución hay que restablecer la monarquía”.

También hay libros, recortes de periódico, portadas de EL UNIVERSAL de hace un siglo… “Es un archivo verdaderamente impresionante, muchas cosas de la historia de México que aquí están ocultas”, asegura Alejandre.

Con la revelación del documento, Alejandre espera que la sociedad mexicana sea más consciente del contenido del documento, y que se abra un debate sobre el pasado y el futuro del país.

“Cualquier mexicano puede ir a Google y leer el documento. Mi pregunta es cuántos lo han hecho. (...) Eso es lo que espero: tener un debate en base a la realidad histórica de México, no las mentiras que se dicen. Vamos a hablar la verdad, vamos a hablar con documento en mano”, resuelve.

Por eso ha organizado la que será una “celebración de la independencia de México” en la que, por primera vez en 51 años, el Plan de Iguala verá la luz. Será el 30 de septiembre, en una sala de la Universidad Católica de América en Washington.

“Vamos a tener exposiciones de la historia de México para que conozcan bien cómo surge la independencia de México y el por qué, que la manera en la que se maneja en México a veces no nos cuentan toda la verdad”, explica Alejandre.

Durante dos horas y media, se van a exponer facsímiles del Tratado de Córdoba y del Acto de la Independencia, así como la joya del evento: el original del Plan de Iguala. “No solamente veremos los documentos sino que los vamos a leer en público”, detalla.

Según Alejandre, al evento van a estar invitadas las más altas autoridades mexicanas en Estados Unidos, empezando por la embajadora Martha Bárcena.

Tras el acto, el Plan de Iguala volverá a los almacenes universitarios, pero tras el trabajo de Alejandre consultarlo debería ser mucho más fácil para todo aquél que quiera verlo. Solo pidiendo acceso con anterioridad y concertando la cita sería suficiente, ya que el documento está archivado en un lugar especial.

El siguiente paso, muy probablemente, será la difusión pública de todos los documentos de la colección de Iturbide, que Alejandre ha digitalizado en un 95% y que espera poner en Internet cuanto antes, ya sea a través de la división de archivística de la Universidad Católica de América o como proyecto propio.  

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