La explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, causó daños irreversibles y altos niveles de contaminación en el suelo de la comunidad de San Primitivo de ese municipio, informó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Tras realizar un estudio de suelo la Profepa confirmó que los niveles de contaminación en el sitio donde ocurrió la explosión del 18 de enero rebasan los límites de hidrocarburos permitidos , establecidos en la Norma Oficial Mexicana NOM-138-SEMARNAT/SSA1-2012, la cual establece los lineamientos para el muestreo en la caracterización y las especificaciones para la remediación de sitios contaminados.

Inspectores de esta dependencia, a solicitud de la Fiscalía General de la República (FGR), analizaron diversas muestras de suelo obtenidas en diferentes puntos de la zona para determinar el impacto ambiental ocasionado por la explosión de la toma clandestina para robo de combustible en el poliducto Tuxpan-Tula.

Los resultados arrojaron que el área se encuentra impactada por hidrocarburos totales del petróleo en su fracción ligera y BTEX (benceno, tolueno, etilbenceno y xileno), contaminantes establecidos en la norma.

En el análisis de las 27 muestras recolectadas por esta dependencia se obtuvieron los siguientes resultados: las concentraciones para la fracción ligera se encuentran en un rango de detección de 0.04mg/kg hasta 3,218.56 mg/kg, cuando el límite máximo permisible para uso de suelo agrícola es de 200mg/kg.; en tanto que para BTEX los rangos encontrados van de 0.07 mg/kg hasta 16.82 mg/kg. En este caso, la concentración máxima permisible en el mismo tipo de suelo es de 6.00 mg/kg.

En cuanto a los parámetros específicos de etilbenceno se encontraron entre 0.05 mg/kg hasta 118 mg/kg, cuando la norma estipula que el nivel máximo de concentración en este tipo de suelo es de 10 mg/kg, mientras que de la sustancia conocida como tolueno se encontró una concentración de hasta 402.06 mg/kg, la norma marca un límite de 40.0 mg/kg, de la misma manera, el parámetro más alto de concentración de xileno encontrado en las muestras de suelo fue de 582.60 mg/kg cuando la norma indica que la concentración de esta sustancia no debe superar los 40.0 mg/kg.

Los especialistas señalan que el suelo es capaz de admitir una serie de alteraciones que pueden ser asimiladas si no rebasan los límites superiores a su propia capacidad.

La concentración de las fases asimilables permanece invariablemente durante años, presentándose en el suelo como contaminantes persistentes e irreversibles, lo que puede dar origen a graves perturbaciones tanto en los vegetales como en los animales que los consuman. Otro de los efectos desfavorables es la disminución del rendimiento de los cultivos, así como la contaminación a las aguas superficiales y freáticas por procesos de transferencia.

La mayor concentración de hidrocarburos se detectó en el área del canal de riego; mientras que en la zona de parcelas o sembradíos se detectaron niveles de contaminación que no rebasan los límites máximos permisibles establecidos en la norma.

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