Tlaxcala, Tlax.--En la tierra de toros de lidia se necesita temple para dominarse a sí mismo y salir bien librado en el arte de la oratoria, y en sus suertes de argumentar, improvisar y debatir, y tener la humildad de ganar sin soberbia, y la nobleza de reconocer al campeón.

¿En qué se parecen el arte de los toros y el arte de la palabra hablada? Quizá en que en las dos culturas, torero y orador deben ser valientes, que los corroe la adrenalina que usa sus venas como pista de carreras, y que en el ruedo y en el escenario caminan con donaire, y si se paran y se mueven y alzan la cabeza y miran con atención a su destino, lo que puede pasar es que cautiven al público.

Aquí, de jueves a domingo, la fiesta ha sido de oratoria , y por la pandemia, no ha habido público presencial, pero en cambio, en redes sociales , al torneo se conectaron 71 mil 675 personas, y la suma de las transmisiones fue de 100 mil 530 minutos, desde el toque de campana inaugural, hasta el de clausura, que dio el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez .

Redondel y podio tienen una fuerza extraordinaria. En lo que respecta al arte de la palabra los iniciados estrechan vínculos. Los integrantes del Jurado tratan con camaradería a los jóvenes deseosos de triunfos. Como se han visto en el desayuno, la comida y la cena, cuando se van a tomar la fotografía de grupo previa a la final del concurso, forman un círculo y hablan y oyen (¿nunca se cansan?), y reciben las señales que les dan de lo que hay allá, en el porvenir.

Hace 94 años, Félix F. Palavicini, fundador de EL UNIVERSAL, instituyó el Concurso Nacional de Oratoria , torneo al cual, el Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de esta casa editorial, Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, ha fortalecido.

Promovió la iniciativa de la sociedad civil de que el primer viernes de marzo de cada año se celebre el Día Nacional de la Oratoria, como fue declarado en mayo de 2015, y esta vez, el tradicional concurso ha pasado a ser un legado de Licenciado Ealy Ortiz a México, y su realización está a cargo del Instituto Global de Comunicación y Expresión Pública (IGCEP), presidido por Enrique Bustamante Martínez.

Anoche, terminaban de cenar los concursantes y jurados, y Chihuahua (así se nombran, por estado que representan), Luisa Fernanda Solís Lozano, de 24 años, dejó salir algo del torrente de sus emociones, y además de hablar cantó.

Siguió el deseo de hablar (incansables, ¿verdad?) Nayarit, Georgina Hernández González, de 21 años, en su tercer concurso y confesó que lo suyo, lo suyo, es ser poeta, y declamó una de sus composiciones que está en un concurso. Los jóvenes hacen camino a fuerza de andar.

Ciudad de México, Pablo Enrique Barreda Delgado, de 22 años, también declamó. Se marcó la diferencia entre la recitación y la oratoria.

René Ibraham Cardona Picón, de 25 años --había dicho que la oratoria es para dar voz a los que no la tienen--, pasó la velada que fue abundante en risas, aplausos bromas de jóvenes. Ni 24 horas iban a pasar, en que sería declarado ganador del concurso y eso hará que su atril sea muy poderoso. Causa para llorar de alegría. Por cierto, ¿de qué lloran los toreros?

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