Como cada sábado, Christian del Castillo salió desde muy temprano a la avenida Paseo de la Reforma para vender sus desayunos en plena emergencia sanitaria por

Aunque el joven ocupó el mismo lugar de siempre, en esta ocasión la jornada fue diferente para él: muy pocos turistas y ciudadanos se le acercaron para comprar un pan, un atole o un plato de chilaquiles.

En esta avenida, una de las principales de la Ciudad de México, el flujo de vehículos aún se observa, sin embargo , la gente prefiere no bajar del carro e ir a su casa.

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Los extranjeros que regularmente se pasean por la zona también escasean y los comerciantes del lugar temen que los centros comerciales cierren sus puertas definitivamente.

“Si cierran las plazas nos terminan de tumbar el negocio porque todavía algunas personas de ahí nos vienen a comprar”, señaló Christian, al mismo tiempo que aseguró que él aguantará hasta la tercera fase del Covid-19 para encerrarse en su casa.

“Al ser comerciantes dependemos nada más de esto, por eso decidimos aferrarnos un poco más para tener un ingreso. En caso de que la pandemia se complique ya nos iríamos a casa por cuestión de salud, tampoco nos podemos exponer tanto”, dijo.

Ayer por la noche el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los mexicanos, por primera vez, para evitar más contagios de Covid-19, no obstante, muchos trabajadores le siguen teniendo más miedo al hambre que al virus.

En el caso de Christian, tiene una esposa y dos hijos que mantener, además de que en dos meses nacerá su tercer bebé: “Fue una mala temporada para que llegara el coronavirus, mi familia y yo vamos al día, tenemos un poco de despensa y un dinero guardado, pero en realidad no sé cómo vamos a sobrevivir”.

Trabajadores como Christian comentaron que sus ventas han caído hasta 70 por ciento por la pandemia, además de que han tenido que preparar menos alimentos para vender y aún así no logran vender toda su comida.

Pedro Jiménez, otro vendedor de desayunos de la zona, explicó que sus clientes son oficinistas que hoy trabajan desde sus casas por órdenes del gobierno federal. También turistas consumen estos alimentos, aunque ahora son muy pocos los que se ven en las calles.

“Está muy complicada la situación, por ahora seguiremos trabajando y sólo hasta que el gobierno diga ‘todos deben estar en sus casas’ dejaremos de salir porque somos personas que vivimos al día”, comentó Pedro.

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