CNDH respalda que México no sea un Tercer País Seguro

El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, respaldó las declaraciones del canciller Marcelo Ebrard

Nación 10/09/2019 14:42 Alexis Ortiz Actualizada 15:50

El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, respaldó las declaraciones del canciller Marcelo Ebrard respecto a que México no debe convertirse en un Tercer País Seguro.

Este lunes, Mark Morgan, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, habló sobre las posibilidades de que México se convierta en un Tercer País Seguro; sin embargo, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) refutó esa idea.

Sobre la respuesta del canciller, el ombudsperson nacional dijo: celebro que así sea la firmeza del gobierno, de no ser un tercer país seguro, que de seguro tenemos problemas en la seguridad”.

Pidió que también se revisen las capacidades para recibir migrantes ante la política de Estados Unidos de devolver a nuestro país a los extranjeros que solicitan refugio en esa nación.

“No tenemos la infraestructura para la atención de la migración en el sur de nuestro país, pero también en el norte con el retorno de los centroamericanos, muy respetables, que devuelven a nuestro país (...) Adquirimos una responsabilidad (con esos migrantes), fortalezcamos los albergues en las fronteras”, refirió.

Sobre la reunión que Marcelo Ebrard sostiene con Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, el responsable de la CNDH consideró que “está en la mesa la dignidad de la nación. La dignidad del pueblo mexicano es que somos un país soberano y que debemos establecer nuestras propias regulaciones y que debemos de poner en el centro de cualquier política por muy importante que sea como la comercial o la económica”.

Entrevistado después de la inauguración del Conversatorio “Reparación Integral del Daño en Casos de Violaciones Graves a Derechos Humanos en México”, González Pérez concluyó que las políticas migratorias de nuestro país no deben partir de una visión de seguridad pública, sino de protección y defensa de derechos humanos.

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