19 | MAR | 2019
El costarricense Francisco Segura Jiménez es conducido por un policía judicial tras ser detenido
El costarricense Francisco Segura Jiménez es conducido por un policía judicial tras ser detenido hoy en el sur de la capital de ese país como testaferro empresarial de una red mexicana de contrabando de cocaína. (Foto: Organismo de Investigación Judicial)

Cae testaferro costarricense de narcos mexicanos en Costa Rica

06/06/2018
13:34
José Meléndez / corresponsal
San José
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El costarricense fue identificado oficialmente como Francisco Segura Jiménez, de 49 años, es acusado de actuar como testaferro empresarial de una red mexicana de contrabando de cocaína de Centroamérica a México

La policía judicial costarricense capturó hoy a un custodio de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), que es el cuerpo de investigación política del gobierno de Costa Rica, por actuar como testaferro empresarial de una red mexicana de contrabando de cocaína de Centroamérica a México, anunciaron fuentes oficiales en esta capital.

El costarricense fue identificado oficialmente como Francisco Segura Jiménez, de 49 años, y, de acuerdo con los datos preliminares difundidos por las autoridades de Costa Rica en esta ciudad, nunca tuvo acceso a información de inteligencia de la DIS.

“La función de Segura era esencialmente brindar apoyo logístico a la organización”, dijo Wálter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que es la policía técnica judicial de esta nación y que hoy ejecutó cinco allanamientos en contra de la organización narcotraficante en distintas partes de este país.

La tarea del individuo, añadió, fue “prestar su nombre para que la sociedad (empresarial) pudiera funcionar, realizar actividades de naturaleza comercial y ubicación de puntos y objetivos, así como facilitar la operación del grupo criminal en nuestro país”.

Como parte de la operación, el OIJ desplegó hoy una intensa persecución sobre dos mexicanos—uno de ellos de apellidos Quintero Castro—involucrados en la cadena de contrabando de sustancias ilícitas a México, confirmó Espinoza, al describir a Segura como el enlace clave de la mafia mexicana en Costa Rica.

Quintero Castro “también” es parte de la sociedad anónima y le “detectamos en Costa Rica aunque “no está detenido”, detalló el jefe policial. Un segundo mexicano que cooperó con la red criminal fue ubicado por las autoridades costarricenses, pero todavía sigue sin ser detenido, admitió.

Tras introducir las cargas de droga a Costa Rica desde América del Sur, la agrupación narcotraficante las envió a México y las reexportó a otros países, contó Espinoza.

CARGAMENTO
El jerarca policial describió que  la indagatoria empezó el pasado 2 de febrero, tras el decomiso de 399 kilos de cocaína escondidos en cajas fuertes en un terreno en la localidad de Santa Rosa de Santo Domingo de Heredia, a unos nueve kilómetros al norte de la capital costarricense.

De acuerdo con los datos aportados por Espinoza, la mercancía quedó ligada a una sociedad anónima en la que Segura es representante. El vigilante, con funciones de seguridad interna y externa en la DIS, fue arrestado en su residencia en la comunidad de San Jerónimo de Desamparados, a unos ocho kilómetros al sur de San José.

En busca de evidencia documental, narró Espinoza, otros allanamientos se realizaron en Los Sitios de Moravia, a unos 13 kilómetros al noreste de la capital, y en San Rafael de Alajuela, a aproximadamente a 18 kilómetros al noroeste de esta ciudad. Otro operativo se llevó a cabo en Guácimo de Limón, a unos 78 kilómetros al sureste de San José.

Una caja personal de Segura en las oficinas de la DIS, en el oeste capitalino, también fue inspeccionada por el OIJ, según los datos oficiales.

Escenario. Los hechos en torno al  custodio y sus contactos mexicanos se registraron luego de que, el pasado 26 de mayo, el OIJ apresó a seis mexicanos y un guatemalteco, presuntamente integrantes del poderoso cártel mexicano de Sinaloa, por tráfico internacional de cocaína, y a los que se les impusieron tres meses de prisión preventiva.

La Fiscalía Adjunta contra la Delincuencia Organizada (FACDO) reportó que “la estructura criminal se dedicaba a almacenar droga en nuestro país para enviarla a México y Estados Unidos, oculta en furgones que salían de Costa Rica por la frontera de Peñas Blancas, limítrofe con Nicaragua”.

“Para evitar que la cocaína fuera detectada, los sospechosos introducían planchas de metal en las ruedas de los camiones, de manera que los paquetes  ilícitos quedaban cubiertos por metal. Dentro del furgón, el grupo se aseguraba de incluir materiales lícitos, como sacos de yeso para molduras y otros fines, para no alertar a la policía”, informó.

La FACDO reportó que desde finales de 2017 al lunes se logró despojar a la organización de 524 kilogramos de cocaína, a lo que se sumaron 672 paquetes de distinto peso que fueron decomisados el 29 de mayo anterior a la misma organización.

Por su cercanía con los centros de producción y distribución de cocaína en Colombia y de otros sitios de contrabando, como Ecuador, Costa Rica se consolidó desde finales del siglo XX en un punto clave del tráfico internacional de esa droga en la ruta, vía Centroamérica, del sur al norte de América por tierra, aire y mar.

El territorio costarricense es utilizado por los cárteles mexicanos y colombianos como base para el almacenamiento y reexportación de la droga. El cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos de México, está entre los más activos en Costa Rica, aunque durante los últimos 15 años también se confirmó la presencia de otras narco—mafias, como las del Golfo, la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios.

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