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Sotero Prieto: el matemático de hierro

Sotero Prieto Rodríguez formó a toda una generación de destacados matemáticos. Como profesor fue exigente; varios de sus pupilos sentaron las bases en el impulso de las ciencias en México. En este mayo se cumplen 84 años de su muerte
Sotero Prieto
25/05/2019
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Texto y fotos actuales: Elisa Villa Román
Diseño: Miguel Ángel Garnica
 

 

En los pasillos del Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se conserva el legado de los primeros matemáticos que abrieron camino al estudio de esta ciencia en México. Uno de ellos se distinguió por formar a la generación que fundó esta área en la Universidad: Sotero Prieto Rodríguez.

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 25 de diciembre de 1884 en una familia de ingenieros. Cuando era niño, su padre fue nombrado responsable de la mina de Real del Monte, Hidalgo, a finales del siglo XIX.

Con 16 años, Sotero se mudó a la Ciudad de México, donde cursó la preparatoria y más tarde ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros, entonces en el Palacio de Minería. Ahí estudió ingeniería civil sin llegar a titularse, pues más que la ingeniería, a él le interesaban las matemáticas.

Sin embargo, se le dio la oportunidad de impartir cursos de matemáticas superiores que destacaron por su particular pedagogía. Su estilo fue replicado por quienes asistieron a sus clases y posteriormente se dedicaron a enseñar en los años 30.

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Se sabe que Sotero Prieto era un profesor implacable, estricto con el uso de la lógica y el idioma, pues para él, la claridad en sus exposiciones era vital a la hora de enseñar matemáticas a sus alumnos. En los años 30 fundó la Sección de Matemáticas en la Sociedad Científica Antonio Alzate, antecesora de la Academia Mexicana de Ciencias. Foto: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Revista del Instituto de Matemáticas.

Pero don Sotero creía que México necesitaba algo más que aficionados a las matemáticas y con los estragos de la revolución, la ciencia requería profesionales.

Con esa idea en mente preparó a uno de sus alumnos más destacados, el morelense Alfonso Nápoles Gándara, para estudiar el doctorado en matemáticas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), una de las mejores universidades del mundo a la par de Harvard y Cambridge.

Nápoles se daría cuenta del estado de las matemáticas en México. Hacía falta investigación y era el único que podía tomar ese conocimiento y traerlo al país.

Tomó catorce cursos de matemáticas superiores, once de los cuales aprobó con la nota máxima en sólo año y medio. El doctor Carlos Prieto de Castro, sobrino de Sotero Prieto, en entrevista dijo que el joven de apellido Nápoles regó la semilla que su tío plantó.

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Firma de Sotero Prieto Rodríguez en un documento de apertura de clases del ciclo escolar 1912. Tomada del Acervo Histórico del Palacio de Minería.

Carlos Prieto de Castro es doctor en matemáticas por la Universidad de Heidelberg, Alemania. Ha dedicado 54 años de su vida al estudio de esta ciencia y reconoce que sus maestros de matemáticas, física y química de la secundaria fueron los primeros en alentarlo a dedicarse a esta área del conocimiento.

Sin embargo, en la preparatoria la experiencia fue diferente. “No eran malos. Pero nos daban clases como de recetario y no me gustaba. No le entendía”. Fue hasta que tomó clases con un profesor de cosmografía que se interesó por las ciencias. “Con decirte que daba clases a las siete de la mañana y llegaba temprano”, bromea.

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La biblioteca personal de Sotero Prieto Rodríguez se conserva en la Universidad. Por ella han pasado destacados matemáticos y continuará ilustrando a generaciones de pensadores en nuestro país. El doctor Carlos Prieto recibió como herencia familiar un par de libros de matemáticas, mismos que en su momento utilizó Sotero Prieto. Foto: Elisa Villa-Román.

Su área de trabajo es la topología algebraica, que combina la geometría con el álgebra. Ríe al recordar su infancia. “Era un niño raro. Me interesaban ciertas cosas que no les interesaban a otros niños, como observar el cielo. Me planteaba si realmente existe el infinito”.

Las matemáticas eran un área de interés en su familia desde tiempos de su tatarabuelo, de origen español. Para llegar a la Nueva España, sus libros tuvieron que pasar el visto bueno del Santo Oficio.

“Tienen capítulos tachados, cubiertos de negro. Sólo así dejaron que los importara a la Nueva España. Luego esos libros pasaron a su hijo y después a su nieto, hasta llegar a mi tío Sotero. Él se los dejó a mi abuelo pidiendo que lo pasaran a la siguiente generación. Y llegaron a mí”.

Años más tarde, el doctor Carlos siguió los pasos de Sotero inscribiéndose a matemáticas en la UNAM, donde tomó clases con los discípulos de su tío.

“Sotero fue un gran maestro y un gran hombre” – decía Manuel Sandoval Vallarta, quien llegó a ser catedrático del MIT y uno de los científicos más destacados de México – “Inflamó la imaginación de un grupo de jóvenes y les imbuyó el ansia de realizar investigaciones originales. Y lo que es más importante aún: les enseñó a pensar con precisión, profundidad, claridad y honradez

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Alfonso Nápoles, Carlos Graef y Manuel Sandoval Vallarta – fundadores de institutos, grandes investigadores y profesores – fueron alumnos de Sotero Prieto. En la foto se muestra parte de la colección de Sotero Prieto y un retrato suyo. Foto: Elisa Villa-Román 

Era un profesor exigente. Los exámenes calificados por él para el curso de matemáticas técnicas se pueden consultar en el Acervo del Palacio de Minería.

“Figura reveladora de la incomprensión efectiva del autor”. “¡Muy sufrido el pobre polinomio!”, son algunas de las anotaciones que Prieto hacía en las pruebas a sus estudiantes, que recibían también una ingeniosa observación si cometían un error ortográfico.

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Manuel Sandoval Vallarta decía que la actitud del profesor le dio la disciplina intelectual para dedicarse a las ciencias exactas. Exámenes del segundo parcial del curso “Matemáticas Técnicas”, en 1928. Acervo Histórico del Palacio de Minería.

Prieto, fiel divulgador de la Teoría de la Relatividad de Einstein y de la cual escribió dos ensayos, dio clases durante casi 30 años, aunque también elaboró análisis para la Secretaría de Agricultura y la compañía de Seguros Latinoamericana.

“Las matemáticas como él las impartía inspiraron a otros a darse cuenta de que las matemáticas podrían ser un estudio propio y no sólo una materia de ingeniería”, dice Omar Escamilla González, responsable del Acervo Histórico del Palacio de Minería.

Sotero murió en la Ciudad de México el 22 de mayo de 1935. Algunas personas aseguraban que prometió quitarse la vida si no había probado nada trascendente en su área antes de cumplir 50 años. Para Carlos Prieto, esto es sólo un rumor.

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Obituario por la muerte de Sotero Prieto, publicado en EL UNIVERSAL el 23 de mayo de 1935.

“Nosotros creemos que no es cierto. El tío Sotero tuvo problemas cuando las visiones eran muy conservadoras. Se casó pocos meses después de la muerte de su papá y a algunos les pareció una falta de respeto. Parte de la familia cortó relaciones con él y eso le afectó. De esto quisiera no hablar mucho, para no causar dolor a nadie. Pero no tenía una vida fácil”.

Probablemente, Sotero habría formado a más alumnos. Sin embargo, sus pupilos aprendieron tanto de él que fundaron uno de los mejores institutos de matemáticas de América Latina.

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La biblioteca Sotero Prieto es la más importante en matemáticas a nivel nacional y la segunda a nivel América Latina. Se creó con la idea de que cualquier matemático de México tenga acceso a las últimas novedades en esta ciencia. Está ubicada en el Instituto de Matemáticas de la UNAM. Acceso: http://biblioteca.matem.unam.mx/

Su sobrino Carlos propuso entregar un premio con el nombre del profesor para reconocer los mejores trabajos de titulación. Pero no fue bien recibido en un principio.

Los matemáticos somos raros. No recuerdo los argumentos que daban pero a mí me pareció importante que hubiera un premio y yo era entonces el Presidente de la Sociedad Matemática Mexicana”, dice.

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El Premio Sotero Prieto se entrega cada año para reconocer a la mejor tesis de matemáticas a nivel licenciatura. El jurado valora la complejidad de la investigación pero también la habilidad narrativa del participante. El doctor Carlos Prieto sostiene un cartel de 1999 anunciando la convocatoria.

“¿Qué debemos hacer para formar mejores matemáticos?”, se le pregunta al doctor. “Si yo supiera la respuesta, tendríamos un mundo diferente. Pero hablando con modestia, creo que se tienen que hacer esfuerzos por preparar buenos maestros de matemáticas. Ahí es donde de alguna manera se atora todo, porque muchos maestros de matemáticas no nacieron de matemáticos, sino se formaron como matemáticos pero no se formaron bien y ahí se cierra un círculo vicioso”.

“Muchas veces los alumnos dan por sentado que las matemáticas son difíciles y tiran la toalla. No debería ser así. Debería haber un camino para que el alumno se involucre con un profesor que lo entusiasme, del que realmente aprenda. Eso no es fácil. Es una decisión muy difícil para que la tome un joven”, concluye.
 

Nuestra foto principal es un retrato del matemático Sotero Prieto, cortesía del Instituto de Matemáticas de la UNAM. Las fotografías comparativas ilustran dos clases de matemáticas con 7 décadas de distancia.


Fuentes:
Hemeroteca y Fototeca de EL UNIVERSAL
Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia
Entrevista con el doctor Carlos Prieto de Castro
Acervo Histórico del Palacio de Minería
“Matemática numérica”, de Patricia Saavedra Barrera. Departamento de matemáticas de la Universidad Autónoma Metropolitana
“Perspectiva histórica de la biblioteca Sotero Prieto del Instituto de Matemáticas” (2012). Texto de Felipe Meneses Tello
Semblanza de Alfonso Nápoles Gándara. Trabajo realizado por Manuela Garín y Ma. Guadalupe Lomelí, del Instituto de Matemáticas de la UNAM
“Sotero Prieto y la enseñanza de las matemáticas en la Universidad Nacional” (2008). Texto de Raúl Domínguez y Joaquín Lozano
 

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