Prisión vitalicia fue el fallo condenatorio que recibió Fernando González García , por los feminicidios de Karen y Adriana , dos mujeres que fueron asesinadas en Jardines de San Mateo, cuyos cuerpos aparecieron dentro de dos maletas en la casa del sentenciado.

La jueza Marina Edith Gutiérrez Hernández concluyó que Fernando, valet parking y lavador de autos del gimnasio “Curves”, incurrió en un acto de misoginia, en su más alta expresión de Violencia, con el Feminicidio de ambas mujeres, Karen de 19 años de edad y Adriana quien pese a que tenía 52 años, su edad mental era la de una niña de 8 o 10 años de edad.

Los feminicidios ocurrieron el 22 de septiembre de 2016, en la casa de Adriana, ubicada junto al gimnasio donde trabajaba Karen como instructora y Fernando como acomodador de autos.

El homicida metió los cuerpos de las mujeres en dos maletas, las cuales llevó a su casa, en la calle Necaxa en la colonia El Tejocote, en la misma cuenca de San Mateo, el mismo día en que las asesinó, con el apoyo de un conocido que lo llevó en su camioneta tipo Pick Up Dakota de color verde, en un trayecto y llegada atestiguado por vecinos.

Tras el doble Feminicidio Fernando huyó del Estado de México y se mantuvo prófugo por casi cinco meses hasta el 1 de febrero que fue apresado y enviado a prisión.

Tras año y medio del doloroso doble feminicidio que estremeció a la comunidad, este 12 de marzo concluyó el juicio oral, en el que la juez determinó sentenciar a pena vitalicia al llamado valet parking, que tenía 38 años al momento en que asesinó a Karen y Adriana .

Además, el feminicida deberá cubrir el pago de 365 mil pesos a los hermanos de Adriana y a los padres de Karen , quienes además deberán ser sometidos a terapias sicológicas, para tratar de reparar el daño y deberán recibir diversos montos por daño moral.

Fernando mantuvo la mirada fija en la juzgadora, a lo largo de las casi 10 horas que duró esta audiencia final de juicio oral y escuchó prácticamente sin inmutarse la sentencia de pena vitalicia.

“Se me acusa de algo que no cometí”, afirmó el sentenciado.

La jueza hizo hincapié en que no advirtió señal alguna de arrepentimiento en Fernando, "quien ejerció la forma más violentada, en el estrato más alto de violencia de un feminicida”, quien quitó la vida a dos mujeres, a Adriana con capacidades diferentes lo que la hacía una persona vulnerable, más que otras personas y a Karen a quien antes de asesinarla la sometió sexualmente.

En este acto de misoginia, Fernando patentizó su odio hacia las mujeres, apuntó la juzgadora , quien desestimó como inverosímil y poco creíble la versión del procesado de que fueron tres sujetos los que mataron a ambas mujeres y que a él lo obligaron a meterlas en maletas y llevarlas a su casa, amenazado con una pistola.

“¿Porqué no acudió a la policia?, ¿porqué no pidió ayuda?, ¿porqué mantuvo los cadáveres en su casa?, cuestionaron familiares de las víctimas y el Ministerio Público.

ml

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