¿Sabías que el sotol trasciende la categoría de bebida alcohólica? Es una expresión viva del desierto mexicano, de su biodiversidad, la cultura de los pueblos que lo producen y el conocimiento transmitido durante generaciones. Para profundizar en su riqueza, asiste al 2º. Foro Nacional de Sotoles Campesinos que reunirá a productores, especialistas y consumidores en la CDMX.
El territorio, las especies utilizadas y el conocimiento ancestral de cada productor se traducen en perfiles sensoriales únicos en cada botella. El creciente interés en este elixir confirma el momento de reconocimiento que vive y su incorporación a nuevas conversaciones dentro de la gastronomía, la alta cocina, la mixología, el turismo y la cultura mexicana.
En México, los sotoles jóvenes artesanales suelen costar de 800 a 1,500 pesos; las expresiones premium van de los 1,500 a 3,000 pesos, mientras que las ediciones limitadas o lotes especiales tienen un precio superior.

Este esfuerzo de difusión y fortalecimiento de la cadena productiva reunirá a vinateros tradicionales de Chihuahua, Coahuila y Durango, así como a investigadores, académicos, cocineros, sommeliers, restauranteros, distribuidores y consumidores para dialogar sobre los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el sector.
Durante tres días se desarrollarán conferencias, mesas de análisis, degustaciones, talleres y exhibiciones con el objetivo de acercar al público al conocimiento profundo de esta bebida mexicana, sus territorios y las familias que mantienen viva su elaboración.
Entre los temas centrales estarán:
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Contrario a la creencia popular, el sotol no nace de ningún agave; no es un tequila ni un mezcal. Se trata de un destilado tradicional elaborado a partir de las cabezas de plantas del género Dasylirion que crecen de forma silvestre en las zonas áridas y montañosas del norte de México.
Las plantas más utilizadas para su elaboración son:
Estas joyas del desierto pueden tardar más de 25 años en alcanzar la madurez adecuada, por lo que su aprovechamiento exige un manejo responsable. El Dasylirion es una de las plantas de crecimiento más lento, de ahí que solo se generen aproximadamente entre 500-600 mil litros al año.
Su producción forma parte del patrimonio cultural de las comunidades de Chihuahua, Coahuila y Durango, estados protegidos por la Denominación de Origen.
Este destilado tradicional representa uno de los patrimonios bioculturales más significativos del norte del país porque:
Por todo ello, esta bebida emblemática del desierto mexicano continúa consolidándose como uno de los destilados mexicanos con mayor proyección nacional.
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