En una CDMX saturada de aperturas con mucho neón y poco sabor, Fiambre se siente como un respiro de honestidad.
Ubicado en Laredo 13A, este proyecto del chef Pablo López (quien pulió su técnica entre Nueva York y las cocinas más exigentes de México) no es la típica tienda de carnes frías. Es un santuario al oficio donde el tiempo es el ingrediente principal y en Menú te contamos todo lo que tienes que saber al respecto.
Aquí la charcutería no es el "acompañamiento" de relleno. Es la estrella. Olvida los embutidos industriales cargados de sulfitos y almidones que te dejan sediento todo el día; lo que hace Pablo es charcutería artesanal real.

Son procesos naturales que respetan la textura de la carne y que apuestan por el no waste: aquí todo el producto se aprovecha con una maestría que ya quisieran muchos restaurantes de manteles largos.
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Si vas con amigos y no tienes prisa, olvida el menú y vete directo a armar tu propia experiencia. La jugada maestra es pedir una tabla de charcutería personalizada (tienen una selección de la casa con tres carnes que nunca falla) y elevarla al siguiente nivel:
Si vas solo por un bocado rápido, sus sándwiches y hot dogs (con salchichas hechas ahí mismo, por supuesto) son probablemente de los mejores secretos guardados de la Hipódromo Condesa.
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Fiambre es ese lugar al que vas cuando quieres comer bien sin pretensiones, pero con mucha técnica detrás. Es ideal para comprar lo necesario para una cena en casa y quedar como un experto, o para quedarte ahí, pedir una copa y dejar que el chef te guíe por los cortes del día. Un recordatorio necesario de que las cosas hechas con calma siempre saben mejor.
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