En esta ocasión, en Menú, te compartimos algunos de los tips que Profeco inlcuyó en su edición más reciente de la Revista del Consumidor para que te asegures de comprar el mejor yogurt posible.
Primero que nada, vale la pena mencionar de dónde viene el yogurt. Referente a esto, Profeco dice que “el yogur es un producto que se obtiene a partir de la fermentación de la leche mediante la acción de los microorganismos Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subespecie bulgaricus”.
Además, el proceso de fermentación del yogurt da origen a un producto con un sabor ligeramente ácido y con grandes cantidades de microorganismos vivos, comúnmente conocidos como bacterias benéficas.

Durante la fermentación, la acidez transforma las proteínas de la leche en compuestos más simples, como aminoácidos y disminuye la cantidad de lactosa. Gracias a estos cambios y a la presencia de estas bacterias, el yogur resulta más fácil de digerir que la leche.
Leer también: Cuál es la mejor carne para hacer tacos de suadero
La historia del yogur está rodeada de mitos y varias versiones sobre su origen. Algunas lo sitúan en Sumeria, en la antigua Mesopotamia (actual Irak), mientras que otras lo ubican en Asia central o en la antigua Tracia (región que abarca partes de la actual Bulgaria y la península balcánica).
Se estima que su origen podría remontarse a alrededor del 4500 antes de nuestra era. Incluso se cree que la aparición del yogur pudo coincidir con los inicios de la agricultura, ya que formaba parte de la alimentación básica de los pueblos nómadas ganaderos.
La palabra yogurt proviene del turco yoğurt, derivado de yoğurmak, que significa “amasar”. Probablemente llegó al español a través del equivalente francés yaourt, registrado en la edición de 1925 del diccionario Petit Larousse.
Leer también: Para qué sirven los estudios de calidad de Profeco
Profeco hace hincapié en dos cosas: el contenido y el etiquetado frontal. Aquí te dejamos la información completa para que tengas éxito la próxima ves que vayas a comprar yogurt.
El yogurt comercial puede incluir cantidades considerables de azúcares añadidos y en algunos casos, edulcorantes. Por eso, es importante revisar los sellos y las leyendas precautorias que aparezcan en la etiqueta.
Recibe todos los viernes Hello Weekend, nuestro newsletter con lo último en gastronomía, viajes, tecnología, autos, moda y belleza. Suscríbete aquí: https://www.eluniversal.com.mx/newsletters