La Ciudad en el Tiempo

La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda
Metrópoli 10/02/2019 00:00 Redacción Ciudad de México Actualizada 00:01

La ciudad en el Tiempo nos lleva a un recorrido gráfico por el antiguo Museo Nacional que se ubicaba en la calle de Moneda en el Centro Histórico de la Ciudad de México

Una fotografía del año 1900 en la que se aprecia la cama en la que falleció el presidente Benito Juárez, instalada en una de las salas dedicadas a la historia patria, en el antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda. Imagen: Col. Villasana-Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una de las atracciones del antiguo Museo Nacional era la Sala de Historia Natural, en la que se podía admirar una gran variedad de animales disecados provenientes de otras latitudes. Con la creación de nuevos espacios, como el Museo de Historia Natural en el antiguo Palacio de Cristal del Chopo, muchas piezas fueron trasladadas a otros recintos especializados para su exhibición y conservación. Imagen: Col. Villasana-Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una postal de principios del siglo XX en la que se aprecia a unos hombres disfrutando de la abundante vegetación que crecía en los llamativos andadores ubicados en el patio central del antiguo Museo Nacional. Crédito: Col. Villasana - Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Un guardia posa junto a la famosa Piedra del Sol en el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía en una imagen de principios del siglo XX. Esta pieza prehispánica fue descubierta en 1790, y el 27 de junio de 1964 fue trasladada al nuevo Museo Nacional de Antropología, donde permanece hasta la fecha

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una postal de la desaparecida Compañía Industrial Fotográfica CIF en la que se puede constatar la importancia que la administración del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, daba a la forma de presentar y exhibir los hallazgos arqueológicos en este espacio. Imagen: Col. Villasana - Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una imagen de finales del siglo XIX en la que aparece el patio central del Museo Nacional. Al frente se aprecia la llamada Piedra de Tizoc, y justo detrás está la Coatlicue; ambas piezas fueron trasladadas al Museo Nacional de Antropología en 1964. El recinto de la fotografía hoy alberga el Museo Nacional de las Culturas. Imagen: Col. Villasana-Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Miles de objetos que representaban un importante testimonio de nuestro pasado patrio se encontraban meticulosamente distribuidos en las salas del antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía de la calle de Moneda. Al paso del tiempo, estas colecciones fueron repartidas entre varios recintos culturales y museos. Imagen: Col. Villasana-Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una imagen del reconocido fotógrafo A. Briquet en la que se aprecia la sala de monolitos del Museo Nacional a finales del siglo XIX. Del lado derecho se aprecia la Piedra del Sol, que en 1885 había llegado aquí, procedente de la Catedral, y en el fondo también se distingue la Coatlicue. Este espacio se encontraba en la calle de Moneda y funcionó hasta 1964, cuando las piezas fueron trasladadas al nuevo Museo Nacional de Antropología. Imagen: Col. Villasana-Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

Una popular tarjeta postal de principios del siglo XX, escrita en inglés, en la que aparece la faz posterior de la Coatlicue en la concurrida sala de los monolitos del antiguo Museo Nacional. Imagen: Col. Villasana - Torres

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La Ciudad en el Tiempo: antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda

“Sucede frecuentemente que aquellos que han nacido y vivido en el seno de las ciudades, sean aquellos que menos las conozcan en detalle. Y el hecho se explica con facilidad, pues ellos no sienten las curiosidades concretas del que viene de fuera y que viene con la intención de “ver” tales y cuales monumentos y establecimientos.

Pero hay ciudades en que tal fenómeno se observa con mayor claridad, y entre esas ciudades, está la nuestra, cuyos habitantes se conforman con conocer las exterioridades, y no se preocupan para nada por conocer más detalladamente las curiosidades que la metrópoli encierra.

Lo propio sucede con nuestro Museo Nacional, que solemos abandonar a la curiosidad de los turistas americanos y de los “payos” que visitan el museo con deleite y guardan siempre buenos recuerdos de la ciudad. Porque –sabedlo, señores metropolitanos, una visita al Museo Nacional es altamente interesante, y mayor será el gusto que proporcione, mientras mayor sea la ilustración del visitante.

Tres son las secciones principales en que se divide el Museo Nacional: Arqueología, Historia de México e Historia Natural, y las tres se enriquecen día a día con los donativos de particulares y las adquisiciones del Gobierno”.  Fragmento extraído del artículo “El Museo Nacional”, publicado el domingo 28 de enero de 1900,  en “El Mundo Ilustrado”.