Grande para la época, pero con solo 400 metros cuadrados habitables, el galeón San José navegaba con un promedio de 600 personas. La tripulación vivía entre hambre, sed, presiones del rey y amenaza de batallas y huracanes.
Corte transversal de un galeón (versión más grande una galea o galera). Se rezaba mucho en los galeones. En la mañana y en la tarde el capellán recitaba oraciones. Todos se confesaban y comulgaban antes de subirse al barco.
Redacción
Vasijas y otros objetos son lo que han podido conocerse del pecio sumergido. Los restos que se han visto en las fotos no parecen ser los de una explosión.
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La vida en el Galeón San José era un incierto y hediondo infierno, mucho calor de día, mucho frío de noche, gente hacinada y sin higiene, animales, alimentos podridos, agua corrompida, vómitos y mierda.