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Tingüindín.— Cuando se declaró la emergencia sanitaria por Covid-19 en México, los primeros que protegieron a su pueblo fueron los habitantes de Tingüindín, Michoacán.
Ante la alerta, los pobladores de inmediato conformaron brigadas comunitarias para sanitizar y hacer cumplir las recomendaciones del sector Salud.
Eso ha permitido que hasta hoy, este municipio, ubicado a 220 kilómetros de la capital michoacana, permanezca libre de contagios de la nueva cepa de coronavirus.
Gregorio Estrada es un comerciante de comida y desde el pasado 15 de marzo dedica gran tiempo de su día a las jornadas de sanitización y ayuda comunitaria.
Explicó que la idea de la desinfeccción a manos de la propia comunidad surgió de otro poblador.
“Ninguna autoridad nos citó para juntarnos. Solamente nosotros por voluntad propia”, aseguró Estrada.
Lo que unió al pueblo para enfrentar la pandemia —dijo— fue el temor al Covid-19 y el amor que le tienen al pueblo y a sus familias.
Así como Gregorio, decenas de habitantes de Tingüindín salen a las calles por las noches para sanitizar el pueblo, principalmente los lugares más concurridos.
Sus jornadas nocturnas inician a las 22:00 horas y terminan entre las dos y tres de la mañana. Una brigada de entre ocho y 10 personas se encargan de rociar el hipoclorito de sodio en los lugares del municipio más visitados por la gente.
Dos días a la semana se sanitiza todo el pueblo, en estas jornadas participan brigadas de hasta 42 vecinos, según el día que le corresponde a cada familia.
Las actividades son bendecidas por el párroco del lugar, sobre las calles de ese pintoresco pueblo, con el sonido portátil del sacerdote.
Para la sanitización, los productores de la región pusieron de sus tractores equipo y diésel; el ayuntamiento aporta la solución.
Los trabajos no se limitan a la noche. Durante el día también hay grupos de habitantes que hacen compras, reparten paquetes alimentarios y ayudan a familias muy necesitadas con recursos que logran reunir entre todos: pobladores, comerciantes y migrantes.
Cada peso que entra o sale es transparentado, incluso en redes sociales, pues su intención es mantener libre de Covid-19 a sus familias, con un movimiento social.
Como parte del plan de emergencia sanitaria y de rescate de la economía que han implementado los ciudadanos, todos los productos son comprados a comercios locales.
El alcalde, Salvador García Palafox, destacó la labor de los habitantes y enfatizó que las acciones no van a cesar para mantener libre de coronavirus su municipio.
“En el caso de nosotros, no vamos a continuar con las actividades, hasta a partir del 1 de julio, que vamos a comenzar (las actividades) gradualmente”, advirtió.
Señaló que con todo y la luz verde de la Federación para reiniciar actividades, Tingüindín seguirá con las mismas medidas sanitarias adoptadas desde el inicio de la pandemia: “Dijimos que no había más que la coordinación con la ciudadanía. Ni la ciudadanía puede sola, ni nosotros solos podemos. Tenemos que trabajar juntos”, aseguró.
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