Luego de la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de un posible cierre de las fronteras con México si la caravana de hondureños continuaba avanzando, en Tamaulipas alertaron de posibles pérdidas millonarias; en Baja California preocupan las condiciones en que estarán los migrantes, mientras que en Coahuila descartaron un impacto negativo.

Autoridades de Reynosa, Tamaulipas, y empresarios coincidieron en que la medida generará pérdidas millonarias y solicitaron la intervención del gobierno federal.

La alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz, destacó que está trabajando de la mano con el gobierno del estado, primero para atender a los migrantes y garantizar el respeto a sus derechos humanos, y luego para evitar daños económicos ante el posible cierre de las fronteras.

La titular de la Canaco de Reynosa, Leticia Cisneros, alertó que comerciantes de ambos lados de la frontera se verían afectados con el cierre de cruces internacionales.

En Baja California, el director del refugio Juventud 2000 en Tijuana, José María García Lara, consideró que la medida tomada por Trump se debe a que habrá elecciones en aquel país y la intención es incidir en el voto de aquellos que tienen miedo a la migración.

Por su parte, tanto el gobernador Francisco Vega de Lamadrid, como el alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, sostuvieron que no hay recursos suficientes para hacer frente a las necesidades que requieren los migrantes.

Descartan peligro. En Coahuila, Alonso Hoyos, presidente de la Cámara de Comercio de Piedras Negras, consideró que el envío de 5 mil soldados a la frontera no debe perjudicar el comercio entre Piedras Negras e Eagle Pass, Texas, pues explicó que mientras no se vulneren los tratados comerciales no existe ningún riesgo para el comercio entre ambas ciudades. Con información de Sandra Tovar, Gabriela Martínez y Francisco Rodríguez

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