Cuernavaca.— Una nueva riña entre internos del Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) Morelos arrojó un saldo de dos reos muertos y 10 heridos. Este es el tercer disturbio que registra el penal en menos de un mes.

A finales de octubre pasado murieron siete presos y otros cuatro resultaron heridos en dos episodios de violencia por la disputa del “autogobierno”.

Ayer, detrás de la riña había un plan de fuga que se frustró porque las autoridades penitenciarias conocieron el intento y blindaron la zona perimetral.

Las investigaciones preliminares, de acuerdo con voces oficiales, sugieren que el amotinamiento tuvo varios propósitos, entre ellos, provocar un distractor y permitir la huida de internos identificados con el cártel de Los Rojos, cuyo líder Santiago Mazari está recluido en un penal federal, pero su hijo Alexis Oswaldo “N” estaba preso hasta ayer en el Cereso Morelos.

El comisionado estatal de Seguridad Pública (CESP), José Antonio Ortiz Guarneros, declaró la semana pasada que 80% de 2 mil 300 personas privadas de su libertad tienen afinidad con Los Rojos.

Extraoficialmente se dio a conocer que los dos internos asesinados pertenecían a ese grupo delictivo y su muerte es una venganza por el crimen de Raymundo Castro, El Ray, considerado líder del Cártel Jalisco Nueva Generación en Morelos, de acuerdo con la CESP.

A El Ray lo mataron en el segundo episodio de violencia del penal, el 31 de octubre pasado, y su cuerpo fue quemado con aceite comestible que robaron de la cocina, según las primeras investigaciones.

Conforme a la revisión de videos del penal, las autoridades estimaron que ayer, el inicio de los disturbios comenzó alrededor de las nueve de la mañana, una hora después se emitió la alerta sobre el intento de fuga y enseguida se activaron los protocolos de alerta, y el helicóptero de la CESP sobrevoló la zona, mientras elementos de la Guardia Nacional cercaron el penal.

Por su parte, la Policía Federal y la Policía de Mando Coordinado establecieron un dispositivo de seguridad apoyados por militares.

Entre las primeras investigaciones que sigue la Fiscalía General del Estado (FGE) se supo que las autoridades penitenciarias conocían la intención de un nuevo brote de violencia, pero poco pudieron hacer porque cuentan con 35 elementos de vigilancia y custodia por turno, contra una población de 2 mil 300 internos.

Víctimas

El gobierno de Morelos identificó a los dos internos muertos como Felipe “N” El Limón, y Miguel “N” El Chisto, quienes llegaron al Hospital General de Cuernavaca Dr. José G. Parres sin vida. Los heridos, de acuerdo con el comunicado, presentan lesiones contundentes y punzocortantes en diferentes partes del cuerpo; la salud de tres se reporta grave y el resto como estable.

La Fiscalía General del Estado informó que se realizan las investigaciones correspondientes, en colaboración con la Comisión Estatal de Seguridad Pública (CES) y demás autoridades que forman parte de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, pero hasta el cierre de edición se desconocían avances de las dos riñas anteriores, ocurridas a finales de octubre pasado.

Reubican a presos

Por la tarde, el gobierno difundió el traslado de cuatro reos hacia un penal federal de máxima seguridad, en el estado de Guanajuato. Entre ellos se encuentra Alexis Oswaldo “N”, hijo de Santiago Mazari Hernández, líder del cártel de Los Rojos, con predominio en el penal estatal.

El gobierno estatal también informó que fueron reubicados Mauricio Gerardo “N”, alias La Kika; Gabriel “N”, alias El Chicles, y Ramón “N”, al Centro Federal de Reinserción Social (Cefereso) número 12.

El traslado de los reclusos ocurrió horas después de la riña detonada en el Cereso Morelos, donde suman nueve muertos y 14 heridos en tres enfrentamientos de grupos antagónicos.

Sobre la reubicación de los internos se informó que efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guardia Nacional (GN) Fiscalía General del Estado (FGE) y Comisión Estatal de Seguridad (CES) custodiaron el vehículo en el que fueron trasladados al Aeropuerto Mariano Matamoros. Ahí abordaron un helicóptero de la Guardia Nacional para movilizarlo al penal federal.

De acuerdo con un comunicado de prensa, el procedimiento se realizó conforme a los protocolos, en estricto apego a Derecho y en respeto de los Derechos Humanos de los internos.

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