Pachuca.— Fue hasta que 15 personas murieron en que México puso atención y se conoció que al Valle del Mezquital llegan los desechos de 22 millones de habitantes de la Ciudad de México, que sus heces fecales contaminan el agua, los alimentos y que, junto con los metales pesados de la industria del Valle de México, han convertido el río en un gran canal de

El escurrimiento de agua de la tromba que cayó en Ecatepec , Estado de México, fue la gota del drenaje profundo que colmó el . La noche del lunes 6 de septiembre, los habitantes de este lugar no atinaban a entender lo que sucedía... y 20 días después aún no tienen una explicación.

Carlos

Paillés

, ingeniero civil especializado en temas hidráulicos en Estados Unidos y responsable del Fideicomiso de Infraestructura Ambiental de los Valles de Hidalgo, señala que no sólo es uno el responsable de que Tula haya quedado bajo las aguas negras . Nombres y caras las hay y, asegura, serán dados a conocer en su momento.

El TEO y sus consecuencias

En diciembre de 2019, las autoridades de la Ciudad de México y el gobierno federal festejaban la inauguración del Túnel Emisor Oriente ( TEO ).

Todos celebraban que esta obra salvaría a la capital del país de una posible inundación , pero se olvidaron de Hidalgo.

Alertas hubo muchas: organizaciones ambientalistas advirtieron que si el TEO entraba en operación, Tula sería la sacrificada. La advertencia se convirtió en profecía y ésta, en realidad.

En la inundación en Tula, hay más de un culpable
En la inundación en Tula, hay más de un culpable

La noche del lunes 6 de septiembre pasado, Tula quedó sumergida en aguas negras. Las pérdidas de los habitantes afectados son incuantificables. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL

Para Paillés, el TEO es uno de los grandes responsables, pero no el único.

Asegura que esta obra, de 62 kilómetros y siete metros de diámetro, es un “extraordinario proyecto de ingeniería hidráulica ”, pero tristemente incompleto.

Al TEO le antecede el Túnel Emisor Central ( TEC ), que fue terminado en 1975 para desalojar la aguas negras de la Ciudad de México. Ese mismo año se realizó una obra complementaria, el Canal de Salto Tlamaco , para conducir el agua residual del TEC a Hidalgo sin inundarlo y evitar contaminar la presa Endhó, que era de agua limpia para riego.

Algunos campesinos señalan que ese canal había sido construido como parte de la infraestructura hidráulica para irrigar las tierras, lo cual, precisa Paillés, es un error. Poco tiempo después, el agua de los drenajes del Valle de México terminaron la presa Endhó. Las mil 200 hectáreas que forman el vaso se convirtieron en la cloaca que es hoy: un gran almacenamiento de aguas negras que son un cultivo de heces fecales, de metales pesados, basura y tiradero de cadáveres.

La insuficiencia de infraestructura de drenaje profundo llevó a planear una nueva obra, el TEO, como parte del Plan de Sustentabilidad Hídrica .

Los trabajos comenzaron en 2012 y concluyeron en 2019, para desalojar 150 metros cúbicos por segundo al río Tula.

Es aquí donde el TEO está incompleto. A diferencia del TEC, no se construyó ningún canal que permitiera que las aportaciones no cayeran sólo en un lugar.

Fue un error que se tradujo en la tragedia de Tula y en el cual fueron omisos todos los gobiernos: el federal, los de la Ciudad de México y de Hidalgo, así como los municipales, señala el experto.

En la inundación en Tula, hay más de un culpable
En la inundación en Tula, hay más de un culpable

El escurrimiento de agua de la tromba que cayó en Ecatepec, Estado de México, fue la gota del drenaje profundo que colmó el río Tula. Foto: CORTESÍA

“¿Por qué el gobierno de la Ciudad de México no hizo algo similar con el TEO?, por irresponsabilidad de varios individuos, particularmente de dos ingenieros civiles con cargos específicos en el proyecto, cuyos nombres y responsabilidades entregaré personalmente al gobernador [de Hidalgo]”, adelanta Paillés.

Él, junto con un grupo de 30 especialistas de la UNAM , UAM y Chapingo , han analizado lo que sucedió tras la inundación y han encontrado fallas en este hecho, pero también propuestas.

Un problema que requiere voluntad

No hay un hecho único responsable de la inundación en Tula. Está desde el ingeniero que recibió la orden de abrir las compuertas, pero ¿quién la dio?, no se sabe, porque a diferencia de otros países en México no hay un protocolo de responsabilidades.

“También son culpables quienes no tomaron ninguna precaución, quienes no atendieron el atlas de riesgos que advertía esta inundación, los especialistas que no alertaron, las omisiones de los gobiernos”, asevera.

Hay un hecho vergonzoso, que es dejar a alguien decidir entre inundar a Hidalgo o a la Ciudad de México. Encontrar a un solo culpable es irresponsable, manifiestan los especialistas.

Dice Paillés que ni siquiera hay un dato fiable de cuánta agua llegó al río Tula, ya que no se dispone ni de 20% de la medición hidrológica para conocer en tiempo real las lluvias , escurrimientos y capacidad de presas.

Sólo se tiene una estimación de lo que se arrojó a Tula y fueron alrededor de 500 metros cúbicos por segundo.

Hay voces que han responsabilizado a grupos ambientalistas , los cuales se opusieron al derribo de 900 árboles para revestir 19.7 kilómetros de río e incrementar el cauce. Sin embargo, de acuerdo con el experto, aun si se hubiera hecho dicha obra, la inundación hubiera ocurrido porque no hubiera habido la capacidad para transportar toda el agua.

Para este grupo de especialistas, el que se quiera retomar nuevamente la obra de rectificación del río Tula ya no es la solución, pues únicamente se trasladaría el problema de las inundaciones a otros municipios de Hidalgo, como Tlahuelilpan , Tezontepec , Mixquiahuala e Ixmiquilpan .

Lo ideal sería que la Ciudad de México implemente edificios cero descarga, con la edificación de pequeñas plantas tratadoras que permitan reutilizar el agua y no mandarla al drenaje.

Ni siquiera implicaría un gran costo, sólo voluntad; también se debe actualizar el equipo de medición, infraestructura de conducción y tránsito de avenidas, corregir aportaciones de aguas residuales de la Ciudad y protocolos de protección civil.

Paillés recuerda que en 2012, durante una reunión de la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ) celebrada en Estados Unidos, se señaló que “conducir el agua residual de las ciudades sin tratar a ríos y lagos es la versión profesionalmente cobarde de defecar al aire libre”.

Indica que en ese tiempo se buscaba impulsar el tratamiento de las aguas residuales , ya que de 193 naciones que integran la ONU, 170 tienen un promedio de apenas 6% en el tratamiento de sus aguas, y 96% va a parar a ríos, cañadas, lagos y poblaciones, contaminando reservas de agua potable , exactamente lo que sucede actualmente con la presa Endhó y el río Tula.

Ante esta situación, Paillés indica que buscarán que se tipifique como delito el vertir aguas negras a cuerpos de agua.

Queremos vivir

Red de Conciencia Ambiental Queremos Vivir

es el nombre de la organización que en 2017 se opuso al revestimiento del río y advirtió de una fuerte inundación en ese momento; la voz de los activistas no fue escuchada.

Salvar al río y evitar que éste se pudiera convertir en un gran canal se volvió en una lucha de varios años. La obra se logró parar y, con ello, el derribo de 900 árboles centenarios de diversas especies, en su mayoría sabinos.

Esta lucha les costó ser señalados como responsables de la inundación, pero se sostienen en ella: “El revestimiento del río Tula no es la solución”, resalta en su página de internet.

René Romero, integrante de esta organización, advierte que se mantienen en oposición: “Tula debe dejar de ser el drenaje de millones de personas que han convertido al río en un ‘río negro’”, sentencia.

“La Ciudad de México nos ve como una cloaca, como si la función del río debiera ser un megadrenaje , listo para recibir sus aguas sucias”, señala Romero.

Precisa que el Valle de México debe hacer una gestión hídrica integral de su cuenca.

“Hay alternativas para que Tula deje de ser contaminada; sin embargo, ni siquiera se ha hecho la declaratoria de zona de restauración ecológica que debe darse por el Presidente”, lamenta.

Los especialistas señalan que los muertos provocados por la inundación no deben quedar en el olvido y si ahora que la tragedia está fresca no se soluciona, el problema pasará al olvido, hasta que haya más muertes que lo vuelvan a recordar.

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