La pandemia de coronavirus arrebató a Yeshua la posibilidad de ser atendido en un hospital público, pese a que comenzó a orinar sangre.
Yeshua tiene 18 años, y desde 2015 comenzó a padecer convulsiones que, incluso, lo han dejado en estado de coma. A la fecha no hay diagnóstico para su enfermedad.
Ese año, Yeshua pasó siete semanas luchando por su vida, por lapsos dejó de respirar, y eso afectó su cerebro y sus pulmones.
Tania Ocaranza, madre de Yeshua, ha intentado todo para que su hijo reciba lo más novedoso en atención médica, incluso, lo llevó al Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren), en La Habana, Cuba.
“En Reynosa lo estabilizan en el Hospital General. Sin embargo, en los últimos meses ha sido imposible que lo atiendan”, comenta.
“Hace días, cuando le cambiaba la ropa, noté que tenía orina con sangre, busqué que lo recibieran en el Hospital General, pero no fue posible, pues me informaron que debido a que reciben a pacientes que pueden tener coronavirus, no podían admitirlo.
“Entiendo que se busca detener los contagios, pero me parece injusto que no se brinde atención a pacientes con otro tipo de padecimientos”.
Tania pide que las autoridades destinen un hospital para atender a personas con enfermedades crónicas o, como la de Yeshua, que aún no ha sido diagnosticada.
“Llevé a Yeshua a un hospital particular, estuvo internado tres días en tanto le realizaban estudios, pagué 13 mil pesos, es un gasto fuerte, tomando en cuenta que en el Hospital General los costos son menores. Creo que es inhumano que no lo atiendan, tampoco a los adultos mayores que a veces van de otros municipios y deben regresar, incluso, sin medicamento”.
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