16 | FEB | 2019
En el taller de los Armendáriz más de 12 artesanos aún cultivan el arte manual de peinado, tejido, coloración y costura de las fibras vegetales de maguey. (MARTHA ALICIA BLANCO.)

Entre colores y tradición, potosinos tejen futuro con bolsas de ixtle

13/10/2018
05:03
Samuel Estrada y Nancy Hernández
EL UNIVERSAL San Luis Potosí
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Con su técnica artesanal, los Armendáriz planean fundar una escuela de tejido de bolsas y que la actividad sea patrimonio inmaterial de Zaragoza, San Luis Potosí

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Zaragoza, San Luis Potosí

El colorido y calidad de las bolsas de ixtle (fibras vegetales de maguey), hechas por la familia Armendáriz, han posicionado su taller artesanal como el más importante del estado. Sus productos tienen gran aceptación, actualmente se comercializan en Estados Unidos, Francia y China.
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El negocio familiar lo emprendió Abundio Armendáriz en 1940; ahora, este taller es el único que elabora artesanalmente sus productos, por lo que buscan que la actividad sea nombrada patrimonio inmaterial del municipio.

María Rita Armendáriz, hija de don Abundio, explica a EL UNIVERSAL que tienen en puerta un proyecto para fundar una escuela para la enseñanza del tejido de bolsas de ixtle. Así, asegura, se reactivaría la actividad artesanal y económica del pueblo.

María Rita y 15 artesanos más aún cultivan el arte manual de peinado, tejido, coloración y costura de las fibras vegetales de maguey, que comenzó hace casi 80 años don Abundio en su taller.

Magia artesana. Para confeccionar las bolsas el proceso se divide en dos fases. Primero se peina, teje y tiñe el hilo de maguey. Después se confeccionan a mano los largos rollos de hilo para dar forma a cada bolsa.
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Todo el arte comienza con el peinado de las fibras, “después se hace el entramado de los mechones en un rin de bicicleta con una cruceta de madera y valeros; se comienza a dar vueltas para formar tiras de 35 metros de largo”, explicó María.

Una vez que los artesanos terminan de formar rollos de hasta 35 metros, forzando pies y manos en los telares, éstos van al taller de costura donde, con sus manos expertas, cada costurera hace al día hasta 40 bolsas.

Los callos y heridas en sus manos evidencian su pasión por el trabajo artesanal. También hacen notar las largas jornadas de trabajo a las que se apegan por la alta demanda de estas artesanías y su popularidad internacional.
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“Trabajamos día y noche, dormimos a las dos de la mañana y empezamos a las seis. Cada costurera hace entre 30 y 40 bolsas en un día, pero todo el proceso lleva 7 días”, precisó.

Aunque hay más talleres en el municipio, que también manufacturan bolsas de ixtle, los Armendáriz tienen clientes nacionales y extranjeros.

Incluso despertaron el interés de empresarios chinos, que trataron de replicar sus modelos y técnicas de producción; sin embargo, sus productos no tienen la misma calidad.

Un factor a su favor ha sido el actual boom de las bolsas artesanales. Si antes los bolsos de este tipo eran asociados a la pobreza material, hoy gozan de popularidad y son considerados una alternativa al uso de bolsas de plástico desechables.
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