04 | ABR | 2020
David Dagos Hernández eligió de entre más de 30 fotografías una pequeña y rota, en la que el hijo mayor de Lourdes Mendoza había acudido a un festival de primavera vestido como elefante; la escogió, dice, por la mirada que proyecta. Fotos: Diego Campos

Con pinturas iluminan el futuro en Zacatecas

15/02/2020
03:45
Gabriel Sánchez / Enviado
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En Zacatecas la gente se unió para plasmar en sus paredes la idea de un porvenir sin violencia, sin problemas; lleno de confianza, amistades y sonrisas

Zacatecas, Zac.- Hace tres meses en Zacatecas, los habitantes comenzaron a pintar en los muros de su hogar sus sentimientos más queridos, sus anhelos, sus deseos: a sus mascotas, a sus familiares, a sus niños; todo con la idea de que el futuro puede ser mejor, puede ser lo que pintaron.

Con ayuda de artistas, la gente pudo pintar en muros de más de 10 metros, gracias al proyecto Comunidad en Paz, una iniciativa de la oficina de prevención de Zacatecas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colectivo Tomate y Comex.

El objetivo es que las comunidades sean más conscientes de sus propios asuntos, a través de intervenciones artísticas que visibilicen problemáticas como el consumo de drogas, la violencia, la deserción escolar y el embarazo adolescente, los factores más preocupantes de las localidades donde se hizo el proyecto, según Armando García Neri, subsecretario de Prevención del Delito del gobierno de Zacatecas.

En el proyecto participan barrios en situación vulnerable, que pasan por cuestiones como violencia o drogas. En cada uno, antes de ayudar a pintar sus muros, se realizan pláticas acerca de las problemáticas que viven y se hacen talleres para que los vecinos se conozcan y se involucren.

Los artistas también tienen reuniones para hablar del barrio, luego de ser aceptados tras participar en una convocatoria; después son asignados con una familia, con la que se entrevistan para obtener el material que les servirá para hacer el diseño, como fotografías o anécdotas, para relacionarlas con el presente del barrio. Cada uno obtuvo 12 mil pesos por intervención y cedieron los derechos de su obra.

Las colonias Gavilanes, en el municipio de Guadalupe; CTM, en la capital del estado, y Abel Dávila, en Fresnillo, fueron las tres intervenidas con 43 murales en los que se usaron más de mil 600 litros de pintura durante noviembre y diciembre de 2019, tiempo en que la comunidad se planteó su presente.

Doña Cipriana González fue una de las personas elegidas en la colonia Gavilanes para que pintaran su hogar. Tiene 59 años, es ama de casa y vive en el edificio donde está un mural en el que aparecen ella, su hermana y su madre, a quien considera su máximo.

En un principio, Cipriana comentó a los artistas que quería ver sólo a su madre en el mural porque fue pieza fundamental en su vida; sin embargo, los pintores se enteraron de que la señora González es muy unida a su media hermana, quien tiene la misma edad y a quien conoció a los 15 años, así que también figura en la pintura.

En el mural predomina el amarillo, color base del edificio. Desde abajo, las primeras en resaltar son Cipriana y su hermana Cristina de jóvenes. Más arriba está su madre sujetando un alcatraz, la flor favorita de la señora. Por último, dos niños en lo más alto nadan entre flores rojas, idea de otra vecina que añoraba la infancia.

David Hernández, quien firma sus obras como Dagos, y Tomás Major fueron los artistas que hicieron el mural de doña Cipriana. El primer pintor, comentó que incluyeron distintas flores y pintaron a la señora González con una mano en su corazón, porque ha sufrido dos infartos, para que con ello se sintiera bien reflejada.

“Nosotras somos las poderosas, llevamos la casa, también los hijos; necesitamos más oportunidades y esto ayuda a que nos respeten más”, mencionó doña Cipriana mientras sonreía y enfatizaba la importancia de ver a las mujeres como protagonistas de estas intervenciones artísticas.

“Hay muchos murales que ponen en el centro del arte a la mujer, pero en realidad es sólo el reflejo del rol fundamental que juegan en estas comunidades; son ellas las que son más participativas en asuntos comunitarios, también las más entusiastas, más dispuestas a sumar”, señaló Lydia Fresnedo, gerente de Relaciones Públicas de Comex que, entre otras acosas, aportó la pintura para hacer posible la iniciativa.

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Cipriana considera que la mujer debe ser más respetada y piensa que con estos murales se puede lograr.
 

Para Cipriana el proyecto ha ayudado a que la comunidad esté más unida porque antes, incluso siendo vecinos, no se conocían ni se ayudaban. Después del mural, aunque le dijeron que iba a ser famosa, ella reconoce que no ha pasado, pero sí hay quienes ahora la saludan y antes no lo hacían.

“Es bonito ver que hay gente que se interesa en uno, personas que nos pueden ayudar bastante; tan sólo a mí lo que me gusta es tener amistades a partir de esto”, comentó Cipriana.

En materia de seguridad, uno de los temas reflejados en los murales intervenidos, Zacatecas registró el año pasado 510 homicidios dolosos, con una media más baja a la que se registró en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En este año, se registraron hasta ayer 54 asesinatos, de acuerdo con datos abiertos.

En ese sentido, García Neri manifestó que se tiene identificado que en el polígono que forman comunidades donde se hizo el proyecto, el grupo más vulnerable en situación de drogas son jóvenes de 12 a 29 años.

Asimismo, en materia de género, en 2019 Zacatecas registró 11 feminicidios con una media de 1.31 mujeres asesinadas por cada 100 mil habitantes, según la SSPC; además, el estado tuvo 65 homicidios dolosos contra mujeres en el mismo periodo.

Un regalo para los niños

A 10 minutos de Gavilanes, está la colonia Popular CTM; en ella hay 26 murales, pero uno de éstos sobresale por dos situaciones: sus dimensiones, de aproximadamente 15 metros de ancho por 12 de alto y su protagonista: un niño con la mirada en el cielo que viste un disfraz con orejas de elefante.

Este diseño también fue hecho por Dagos. Él comentó que antes de ir a este barrio, escuchó que era un lugar con delincuencia organizada, abandono y violencia; sin embargo, confesó que todos esos estigmas desaparecieron cuando la gente lo abrazó, cuando le daban la mano.

En el mural aparece el hijo mayor de Lourdes Mendoza Pizarro, Marco Antonio, quien en ese momento iba a un festival de primavera en el kínder. La imagen salió de una fotografía que Dagos eligió de entre otras 30.

Doña Lulú, como la conocen en el barrio, contó que desde su ventana ve carros que se paran para tomar una foto de su mural y aunque hay quienes no creen que es su hijo, ella les contesta que tiene las pruebas para demostrar que es Marco Antonio.

Para pintar el muro a Dagos lo ayudaron varios niños, entre ellos, la nieta de doña Lulú; sólo fue en la parte inferior para que no corrieran riesgos. Todo el proceso duró entre 10 y 12 días, aunque sólo cinco fueron para pintar, con jornadas de nueve horas, empezando desde las 10 de la mañana.

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Cipriana González quería en la pintura estuviera sólo su madre, porque gracias a ella salieron adelante; la imagen de la señora es la única foto que tiene de ella.
 

No ha notado menos delincuencia, confesó Doña Lulú; pero sí cambios como los grafitis, pues los murales no han sido tocados y cuando los visitan gente de otras colonias ya no ven sólo garabatos y preguntan quién puede pintar así sus paredes.

Al respecto, Violeta Zarco, coordinadora de proyectos de la UNODC, refirió que todavía es temprano para saber si en estas comunidades recién intervenidas hay menos delincuencia y más turismo, pero consideró que ya se puede observar un cambio en la confianza de la gente.

El gobernador de la entidad, Alejandro Tello, señaló que aún falta camino por recorrer, pero reconoció el esfuerzo que se ha hecho por estas comunidades a partir de los murales y explicó que para la prevención del delito, su administración ha invertido 700 millones de pesos a través de 22 dependencias.

Por otra parte, Dagos considera que su trabajo sólo ayuda a hacer que la gente se sienta reflejada, pues él como artista sabe que con imágenes no se pueden atacar problemas como las drogas, desabasto de agua o la acumulación de basura, mencionó mientras veía las bolsas tiradas al pie de su mural.

Mientras tanto, entre los murales sale un disparo, dos, tres, la persona no cae. El otro sujeto carga en su mano un arma de plástico tan grande como la mitad de su cuerpo y tiene la cabeza cubierta con tela negra, lo único reconocible son sus ojos. Nadie ha muerto, son niños jugando y con la pintura se quieren olvidar estas escenas.

“Nosotros dejamos un regalo visual que pertenezca a todos; los niños se pueden empoderar, saber que ellos importan, que se sientan relevantes en el barrio; me quedo con la cara de los jóvenes cuando voltean a ver las imágenes”, culmina Dagos.

 

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