Cuando el presidente habló de futuro

Ricardo Raphael

Una asamblea para convencer y convencerse de que el PRI tendrá futuro político en el 2018. “Futuro” fue la palabra más repetida durante las mesas y sesiones. La más manoseada en los discursos y la que más veces apareció publicada en los medios a propósito de este evento partidista.

El presidente Enrique Peña Nieto resumió en una frase el mensaje principal: “Mientras nosotros (priístas) asumimos con valor y visión un mejor futuro para México, hay quienes quieren regresarnos al pasado”.

Tiene algo de paradójico que un partido con menos del 20 por ciento de las preferencias —y que está en tercer lugar dentro del aprecio popular— quiera hablar de futuro.

Sobran los analistas que insisten con que éste es justo el tiempo verbal en el que el PRI no podría hoy conjugar su destino. Con todo, los priístas saben que, en los procesos electorales, el partido puede ser un vehículo relevante, pero mucho más importante es la candidatura.

Preferencias y lugares no podrán medirse hasta que no haya abanderados —en plural—, y eso incluye a quien correrá por la Presidencia de la República con las siglas del PRI.

La Asamblea número 22 de ese partido dio inicio con la necesidad de resolver dos desafíos. El primero era legitimar el dedo que ungirá al abanderado hacia el 2018, y el segundo, enviar señales esclarecedoras sobre el punto en el horizonte político hacia donde, en breve, apuntará ese índice presidencial.

Podría decirse que ambos objetivos fueron bien resueltos. En el Palacio de los Deportes, más de 10 mil 500 delegados acordaron método y perfil sin tener que adelantar los tiempos.

Primero, quedó claro que es Enrique Peña Nieto quien designará al candidato y, segundo, que quien ocupe esa posición habrá de encarnar un mensaje contundente de futuro.

El discurso presidencial no dejó mucho margen para ambigüedades. De un lado —sin utilizar la palabra— llamó a la disciplina, tanto a la militancia como a la dirigencia.

Peña Nieto reconoció que el PRI era un partido diverso, pero de inmediato recordó a sus correligionarios que es su “responsabilidad preservar la unidad interna … para ganar”.

Unidad que debe lograrse como la obtienen “los soldados de la patria”. La alegoría militar no fue ociosa —sobre todo cuando la convocó el jefe máximo de las fuerzas armadas—.

Al final, nadie refutó el derecho al dedazo del presidente priísta. Todo lo contrario; al retirar el candado que imponía diez años de militancia al abanderado principal, los delegados de la Asamblea se inclinaron ante el dedo y reconocieron su poder definitivo.

Resuelto el primer desafío, vino el segundo: anunciar sin destapar. A esta asamblea llegaron más aspirantes de los que salieron. Fue también el discurso presidencial, el que asignó y quitó méritos para continuar en la contienda.

Peña Nieto no mencionó nada durante su alocución, por ejemplo, a propósito de la gobernabilidad del país, la seguridad o la agenda política de su gobierno. Tampoco hizo referencias a la salud o al turismo.

En cambio, tuvieron destacada mención la estabilidad económica y la reforma educativa. No en balde, José Antonio Meade y Aurelio Nuño estaban eufóricos a la salida del evento, bromeando sobre sus respectivas posibilidades.

Tenían razones: de los aspirantes pre-asamblea sólo ellos dos se beneficiaron con la modificación de los estatutos, pero además su obra como secretarios fue abrillantada. Se entiende porqué, después del evento, el secretario Miguel Ángel Osorio Chong marchó con prisa, mientras el secretario José Narro Robles respondía a un reportero que estaba harto de tantas veces que le preguntaran sobre los candados.

Posterior a esta Asamblea, quedan tres aspirantes en la lista y, sin embargo, hay uno que salió más candidato que otros.

Siguiendo con la lectura fina sobre el discurso del presidente, sólo a José Antonio Meade Kuribreña le queda el saco de “un PRI abierto a la sociedad”, ya que no es militante de ese partido. Tan es así que a más de un panista le despierta simpatías.

ZOOM: Este arroz ya se coció y —atendiendo a las imágenes de la Asamblea— muy probablemente el candidato priísta a la Presidencia del 2018 se hará acompañar por Aurelio Nuño y Enrique De la Madrid en su campaña.

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