Los vacíos del poder

León García Soler

Mientras los adictos al incesante intercambio a través de las redes electrónicas, fascinados por el desastre global de la democracia electoral, gozan ante la descomposición de los partidos políticos, vuelven las sombras de la caverna de Platón y la tiranía de los dueños del dinero se aproxima al abismo. Duro y feroz es el desprecio de los de abajo por las élites del poder. La desconfianza es el signo de la era, el auténtico amago del Fin de la Historia.

Tanto da que la Gran Bretaña salga de la Unión Europea, o que en España nadie pueda formar gobierno. La concentración del capital en menos del uno por ciento de la población y más de la mitad sobreviva en la pobreza o muera lentamente de hambre, no altera la soberbia de los de arriba. Ciegos a la proletarización implacable en México; la lenta desaparición de la clase media en los Estados Unidos de América, repite sin cesar Bernie Sanders. Ahí está el nido de la serpiente. Hay que liberarnos de los augures modernos, de la lectura de encuestas que festinan vencedores y derrotados en combates imaginarios, entre aspirantes distantes y a menudo distintos de los que participan en la contienda por el poder.

En cuanto se contaron los votos de la más reciente elección, se repitió la frase sacramental: El PRI perdió... Y añada usted el número de gobernadores que guste o el número de mexicanos a los que presumiblemente gobernaba el PRI. Renunció Manlio Fabio Beltrones, como dictan los cánones. Hay que admirar lo dicho por el de Sonora: los partidos pagan en las urnas lo hecho por los gobiernos. Y reapareció la figura trágica de Luis Donaldo Colosio. Y la lucha entre los del PNR, el PRM y el PRI. No la disputa armada que siguió a la derrota de Victoriano Huerta y a la Convención de Aguascalientes. No, consolidadas las instituciones, José Vasconcelos encarnó a los académicos platónicos y sus afanes de poder político.

El del Proconsulado se convertiría en mito y símbolo de la lucha entre los hoy llamados tecnócratas y los de la política en el terreno de la lucha agraria, obrera y popular, en lo electoral y los conflictos armados que derivaban del imperio de la “democracia real sobre la democracia formal”. Hay que acudir al proceso, a las disputas por la nación que se dieron a lo largo del siglo XX en la creación del Estado mexicano moderno. El titular del Supremo Poder Ejecutivo de la Unión, el Presidente de la República, era y es en México jefe de gobierno, jefe de Estado y jefe del partido en el poder. Eso no cambió ni durante los cinco sexenios en que Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo llegaron a la Presidencia sin haber sido nunca candidatos del PRI a otro cargo de elección popular.

En 1994 Luis Donaldo Colosio fue candidato a la Presidencia por decisión inapelable del jefe del PRI, jefe de gobierno y jefe de Estado. Carlos Salinas moldeó la militancia y liderazgo de Colosio en el partido, el Congreso y el gabinete presidencial. Salinas había pagado en 1988 el costo del combate intestino entre los priístas “nostálgicos del pasado” y el arribo de la tecnocracia surgida del sector hacendario y la torre de marfil del Banco de México. En Chiapas estalló la rebelión indígena, la sorpresa que todos esperaban llegó a San Cristóbal de las Casas en año nuevo. Y con la colaboración de Manlio Fabio Beltrones se produjo el destape de Ernesto Zedillo en la pantalla de televisión, con voz e imagen de Luis Donaldo Colosio.

La tecnología al servicio del espiritismo maderista y la designación del sucesor en la era del presidencialismo omnímodo. Y llegó por fin el poder de la institución a manos de un tecnócrata irredento que impondría la “sana distancia” al partido en el poder, mientras nombraba directamente y corría despreciativamente a cinco presidentes del CEN. En 1997 el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Y el tecnócrata, formado y modelado a costa del Estado mexicano, entregó alegremente el Supremo Poder Ejecutivo de la Unión a Vicente Fox. El poder federal, democrático y laico, al PAN, cuya razón de ser era y es la demolición del Estado de la Reforma y de la Revolución.

Y en la segunda alternancia, con Enrique Peña Nieto, el del pacto y la política de reformas estructurales, a punto de coronar su mejor pieza: un tecnócrata, un académico, al frente del PRI. Enrique Ochoa Reza renunció a la dirección de la Comisión Federal de Electricidad y será candidato de unidad al cargo de presidente del CEN del PRI. A la antigüita. Con apoyo inmediato de la CTM, CNC y CNOP, para que el martes lo designe el Consejo Nacional y asuma el mando del partido, del que es jefe el presidente Enrique Peña Nieto. Los investigadores han expuesto fallas en la credencial del militante Enrique Ochoa Reza, firmada por Colosio, en 1991; y que en 2010 negó ser consejero del PRI al presentarse como aspirante a consejero del IFE. En los detalles está el diablo.

Y en el sur de la abundancia y miseria tropicales, el hambre y sed de justicia. En Campeche se reunieron el presidente Peña Nieto, Arely Gómez, procuradora general de la República, el senador Roberto Gil Zuarth, el diputado Jesús Zambrano y gobernadores surianos. El tema, la violencia contra la mujer y las reformas al sistema de justicia. Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche, encontró el acento político al afirmar que el presidente Peña Nieto tuvo el acierto de transferir las facultades de la Secretaría de Seguridad Pública a la de Gobernación.

Y los sicofantes del coro futurista para cantar la ventaja de Luis Videgaray y Aurelio Nuño en la carrera del futurismo, tuvieron que volver a consultar a los augures el rumbo del vuelo de las aves. En Chiapas se acabaron los bloqueos. En Oaxaca hay tregua parcial. Y el subsecretario Roberto Campa se reúne con los padres de los 43 normalistas.

Aunque la terca realidad confirme el rumbo trazado por el gobierno a la deriva, Gerardo Gutiérrez Candiani, ex líder del Consejo Coordinador Empresarial, vuelve a pasar por la puerta giratoria. El presidente Peña Nieto lo designó titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales. Al sur, al territorio en el que se definirá la posibilidad de reducir la injusticia de la desigualdad y la amenaza de hambruna a millones de mexicanos hundidos en la pobreza extrema. Gutiérrez Candiani fue servidor público en las élites gobernantes. Y ahora: a “las primeras zonas económicas especiales: la del corredor Campeche-Tabasco; Puerto Chiapas; la de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz; y la de Lázaro Cárdenas, en Michoacán”.

Hay huracanes en el Pacífico, norte en Veracruz y nubarrones negros en Insurgentes Norte.

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