Se van a pitorrear de la FIFA, ya verán

Una gran prueba será la Copa Oro para la credibilidad de la FIFA. Después de lo qusiquillosos que fueron en la Copa Confederaciones con el grito de “¡Eeeh, puuutooo!”, retando con amenazas a aficionados, a la Federación Mexicana de Futbol y a todo el entorno futbolístico, esperemos una igual interpretación de sus valores en el torneo de la Concacaf, que inicia en Estados Unidos el próximo fin de semana.

Esa doble moral que tanto se enseña en el futbol no sería extraño encontrarla de nuevo. El pasado sábado, en el Century Link Field de Seattle, el grito volvió a aparecer, con gran fuerza y nadie dijo nada. Tal vez porque es un amistoso de la gira molera de la selección que a lo mejor ni la FIFA sabe de su existencia, pero la Copa Oro, al tratarse de un torneo de una de sus seis confederaciones, deben estar pendientes con visores y directivos que apliquen los mismos reglamentos de otros campeonatos.

La Selección Mexicana es “dueña” de la plaza, Estados Unidos le pertenece en el futbol. Es el único país en el mundo del balompié que tiene dos sedes de local. La primera fase se jugará en dos ciudades extremadamente “mexicanas”: San Diego y San Antonio. También jugarán en Denver, donde cada vez hay más connacionales. Obviamente existirá el grito y tratarán de silenciarlo con el sonido local.

¿Se atreverán a sacar al público que grite? En la Confederaciones sacaron del estadio a un par de mexicanos que detectaron que habían gritado. Aquí serán cientos quienes lancen el grito, ¿cómo los detectarán? ¿se harán de la vista gorda? ¿aplicarán la doble moral característica de la FIFA?

Más preguntas. Será que al no poder castigar y sacar del estadio a miles y miles de aficionados que seguramente gritarán, ¿castigarán a la Selección Mexicana? ¿le restarán puntos en el campeonato? ¿aceptará Concacaf que maltraten deportivamente a su dueño?

Es un tema a observar detalladamente. No es algo menor, si los directivos de FIFA iniciaron con este asunto deben continuarlo, no salirse por la tangente que al ser un torneo sancionado por Concacaf resulta que no intervienen.

Además de las tres ciudades mencionadas, la Selección, al avanzar a las rondas definitivas, jugará en Phoenix cuartos de final, en Pasadena la semifinal y en Santa Clara la final. Más ciudades llenas de mexicanos, de primera, segunda, tercera y cuarta generación, a quienes les encanta ir al estadio a volver a sentir los aromas de su país, a beber cerveza y gritar, gritar el “¡Eeeh puuutooo!”, que los hace sentir tan pero tan mexicanos. FIFA, mucho ojo; ojalá muestren congruencia y no fallen en la aplicación de sus propias reglas, de lo contrario, el mundo se volverá a pitorrear de ellos.

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