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El personaje de moda en el futbol mexicano es Juan Carlos Osorio. Decio de María, quien no suele hablar fuera de conferencia de prensa, ayer rompió todo el protocolo para decir maravillas del colombiano, presumiéndolo como el entrenador que le da los resultados buscados en los últimos años. Maravilloso tener el apoyo del “jefe”, pero pocos se han involucrado en la Femexfut en la otra selección, la olvidada, abandonada y descuidada, la que jugará la Copa Oro.
Dentro de las incoherencias del futbol mexicano, la única en el planeta que tiene dos selecciones jugando en el mismo verano, donde han sido convocados para formar a dos equipos a más de 50 futbolistas, es terrible encontrar que no tengan la delicadeza de fijarse en que uno de sus elementos no tiene visa para entrar a Estados Unidos. Jorge Hernández, jugador de Pachuca, no podrá ir al torneo por un error estúpido de una Comisión de Selecciones Nacionales que está totalmente desconcentrada, que dan la impresión que quienes ayer viajaron a Houston son la “pedacera” de la FMF, los de relleno.
Es una falta de respeto al jugador profesional que los llamen a Selección, según los directivos no existen A y B, y que no esté pendiente nadie de ellos. Luis Pompilio recibirá la orden de hacer el recorte del grupo, pero además podrán incluirse futbolistas que están en Rusia, así que a quienes ilusionaron lavándoles el cerebro que eran seleccionados nacionales, sólo fueron comparsa para que el equipo B entrenara.
La Copa Oro no debe jugarse cada dos años, es una aberración. Nadie la toma en serio cuando es en el año previo al Mundial. Un torneo anticlimático que los poderosos del área mandan equipos alternativos, aunque en la publicidad para venta de boletos incluya fotos de las estrellas de México y EU.
La Selección ya está en Houston para jugar contra Ghana. Viajan a Seattle para enfrentar a Paraguay y de ahí a encarar la Copa Oro, iniciando en San Diego contra El Salvador; luego Denver contra Jamaica y cierran contra Curazao en San Antonio. Si la lógica se da y terminan como líderes o sublíderes de sector, irán a Phoenix a los cuartos de final, a semifinales a Pasadena y la final en Santa Clara.
Es tiempo que la jerarquía de la Selección Mexicana en el área sea usada para que no los hagan viajar como caravana de circo, “puebleando” por Estados Unidos para explotarlos comercialmente, para que no se desilusionen los paisanos. El Tri jugará en 2017 once partidos en EU, no repiten ciudades por políticas comerciales para no poner en riesgo el negocio. Así que mientras la elite está en Sochi y presume la semifinal de la Confederaciones, en Estados Unidos los olvidados no tienen ni quien les maneje sus visas.
@gvlo2008gerardo
velazquez@eluniversalbgwire.com.mx
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