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El desprestigio masculino abre espacios políticos a las mujeres

El desprestigio que han sufrido los partidos políticos y los hombres que se dedican a la política está abriendo espacios de participación para las mujeres, en un intento de los partidos políticos por salvar sus cotos de poder
29/03/2017
01:10
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Desde 2012 la participación política de las mujeres ha ido cobrando fuerza en el terreno de lo simbólico, toda vez que su presencia pública como candidatas a puestos de elección popular dice a las demás mujeres que la política si es una actividad para ellas y las acostumbra, al igual que a los hombres, a verse no sólo representadas por personas de su mismo sexo, sino a saber que tienen el derecho y la capacidad para gobernar.

Pero, ¿por qué de pronto la presencia de las mujeres en política se vuelve tan relevante? Una primera respuesta podría ser que detrás de los espacios ocupados por mujeres se encuentra más de un siglo de trabajo y organización femeninos, como se mostrará enseguida. Sin embargo, no es solo eso lo que explica este repentino boom, sino, se sostiene aquí que, el desprestigio que han sufrido los partidos políticos y los hombres que se dedican a la política está abriendo espacios de participación para las mujeres, en un intento de los partidos políticos por salvar sus cotos de poder.

La falta de resultados, las promesas incumplidas, los muchos casos de corrupción, el enriquecimiento ilícito, la insuficiencia en materia de políticas públicas para resolver los enormes problemas por los que atraviesa el país, el agotamiento de un sistema político que ha propiciado el arribo de la peor clase política en décadas, políticas equivocadas en materia de seguridad, pobreza y desigualdad, el desempleo y la precariedad laboral, el fracaso del Estado para brindar seguridad física, patrimonial, laboral a la población han provocado una severa crisis de credibilidad y legitimidad en torno a la política y sus principales instituciones y actores, factores todos que se vuelven el caldo de cultivo idóneo para que se busque, a través de las mujeres, lavarle la cara a la política y seguir sosteniendo un sistema de representación que hace agua por todas partes.

Ciertamente la lucha de las mujeres por lograr esos espacios de participación ha sido ardua, continuada y difícil y que nada les ha sido “otorgado”, “regalado”, “cedido”. Han tenido que librarse muchos obstáculos y romper numerosas resistencias. Muchos años han tenido que pasar para que las mujeres lograran, primero el reconocimiento de sus derechos políticos y después para que efectivamente pudieran ocupar puestos de elección popular. Aquí unos ejemplos.

Se cumplen 133 años de las primeras demandas en torno al sufragio femenino, aparecidas entre los años 1884 y 1887 y publicadas en la revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres.

107 años han pasado desde que, en 1910, diversas asociaciones se unieron a Francisco I. Madero, entre ellas el club femenil antireeleccionista: “Las Hijas de Cuauhtémoc”. Poco tiempo después, las integrantes de este club protestaron contra el fraude en las elecciones y demandaron la participación política de las mujeres mexicanas.

Hace 101 años, el 13 de enero de 1916, se realizó el primer Congreso Feminista, impulsado por el general Salvador Alvarado, gobernador de Yucatán, y varias organizaciones de mujeres. Uno de los principales acuerdos a los que se llegó fue demandar que se otorgara el voto ciudadano a las mujeres. En abril del mismo año, se expidió la Ley de Relaciones Familiares, según la cual los hombres y las mujeres tenían derecho a considerarse iguales en el seno del hogar.

Pasaron ya 94 años desde que, en mayo de 1923, la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocara al Primer Congreso Nacional Feminista, que se reunió en la Ciudad de México, con la asistencia de 100 delegadas. Sus principales demandas en lo político fueron la igualdad civil para que la mujer pudiera ser elegible en los cargos administrativos y el decreto de la igualdad política y la representación parlamentaria por parte de agrupaciones sociales. Como consecuencia de dicho Congreso, el 13 de julio de ese mismo año, Aurelio Manrique, gobernador de San Luis Potosí, expidió un decreto en el que se concedía a las mujeres potosinas el derecho a votar y a ser elegidas en elecciones municipales.

El 18 de noviembre de ese mismo año, pero en Yucatán, Elvia Carrillo Puerto resultó la primera mujer mexicana en ser electa como diputada al Congreso Local por el V Distrito, junto con Beatriz Peniche Barrera y Raquel Dzib Cicero. Sin embargo, después de desempeñar su cargo por dos años renunció, debido a las amenazas de muerte que había recibido. Más tarde cambió su residencia a San Luis Potosí, y fue electa por mayoría de votos, pero el Colegio Electoral no reconoció su triunfo.

Transcurrieron también 82 años desde que, en 1935, por primera vez, las mujeres participaran en las votaciones internas del Partido Nacional Revolucionario (PNR), creado seis años antes. Entre 1935 y 1936, mujeres del mismo partido conformaron el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDN), junto con militantes del Partido Comunista.

Han pasado ya 80 años desde que el presidente Lázaro Cárdenas envió a la Cámara de Senadores, en 1937, la iniciativa para reformar el Artículo 34 constitucional, como primer paso para que las mujeres obtuvieran la ciudadanía. En 1938 la Reforma se aprobó en el Congreso y en la mayoría de los Estados. Sin embargo, la iniciativa se desechó por supuestos errores técnicos.

71 años también han corrido, desde que el 24 de diciembre de 1946, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa enviada por el presidente Miguel Alemán, en la que se adicionó el Artículo 115 Constitucional, que entró en vigor el 12 de febrero del siguiente año y en el que se establecía que en las elecciones municipales participarían las mujeres en igualdad de condiciones que los varones, con el derecho a votar y ser elegidas.

64 años hace que, siendo candidato a la presidencia de la República, en la campaña electoral de1952, Adolfo Ruiz Cortines prometió, ante 20 mil mujeres asistentes a un mitin de campaña, el reconocimiento de la ciudadanía sin restricciones.

Finalmente, se han cumplido 63 años de que, el 17 de octubre de 1953, se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.

Ahora, en el año 2017 y en pleno siglo XXI, por fin, a 133 años de iniciada la lucha, es posible afirmar que una mujer tiene la posibilidad de ganar la elección para gobernar el que hoy por hoy es el estado de la República más importante, no sólo por ser la entidad con el mayor número de votantes, más de 11 millones, sino por lo que significa en términos de la elección a la presidencia de la República en el 2018, al ser el asiento del grupo político del actual presidente del país y el más grande bastión del PRI. Dos mujeres, Josefina Vázquez Mota del PAN y Delfina Gómez Álvarez de Morena, competirán con las mismas posibilidades de triunfo con el candidato del PRI, Alfredo del Mazo Maza, quien además es primo de Enrique Peña Nieto.

Cabe recordar que Vázquez Mota, ha sido la candidata a la presidencia de la República que más porcentaje de votos ha obtenido en un proceso electoral, el 25.41% del total de votos, mientras que sus antecesoras: Rosario Ibarra de Piedra, por el PRT primero, con el 1.76%, en1982 y luego, en 1988, el 0.3%; Cecilia Soto González, por el PT, con el 2.75%, en 1994; Marcela Lombardo Otelo, por el PPS, con el 0.47%, en la misma elección que Soto; Patricia Mercado Castro, con el 2.7%, por el PASC, en 2006.

El hecho de que Josefina obtuviera poco más del 25% de la votación nacional, a pesar de no contar con el total apoyo de su partido ni del presidente en ese momento, Felipe Calderón Hinojosa, significa un salto cualitativo pues afirma que por fin la ciudadanía en México está dispuesta a votar por una mujer para la presidencia de la República. De ahí que los desprestigiados partidos políticos estén pensando en una mujer para mantenerse en el poder, más que en abrir espacios de participación a más mujeres.

Pero como sea, aquí se afirma que: “el desprestigio masculino abre espacios políticos a las mujeres”.

Académica del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana. Consultora y conferencista en temas de género, teoría social y política, democracia, ciudadanía, sistema...