Muchas gracias, 2015

Angélica Fuentes

El final del año para mí siempre ha sido un momento de reflexión. Me gusta cerrar ciclos y recargarme de energía positiva para empezar el 2016 llena de luz. En mi caso este fue un año de muchos cambios, los cuales entiendo como una ventana de oportunidad. Crecer implica ser flexibles y adaptarnos a nuevas experiencias, aventuras y proyectos. Lo importante es nunca dejar de aprender.

Yo he sido una mujer que ha roto paradigmas, y eso ha reforzado mi compromiso para que otras personas puedan llegar a ser lo que se proponen. Los invito a ver los momentos de dificultad como un reto. Es ahí, donde se darán cuenta de qué están hechas y lo valientes que pueden llegar a ser. Pueden lograr lo que se proponen si son honestas con ustedes mismas. Recuerden que el cambio empieza en su interior. También es importante plantearse objetivos claros, enfocarse, y trabajar con disciplina para alcanzarlos. Primero hagan un análisis introspectivo para entender quiénes son realmente, qué es lo que quieren y luego piensen en lo que se puede hacer ante una situación difícil y ¡háganlo!

Quisiera citar al famoso filósofo Immanuel Kant “Ser es hacer”. Yo estoy convencida que para hacer más primero hay que ser más y esta forma de vida es algo que veo reflejado claramente en las nuevas generaciones. Los jóvenes son una incansable fuente de inspiración, pero además un potencial enorme para generar cambios significativos hacia un futuro sustentable que mantenga en alto los valores de amor, libertad, orden y justicia.

De acuerdo con las Naciones Unidas, la población joven es aquella entre los 15 y 24 años de edad. En América Latina hay aproximadamente 106 millones de jóvenes, la cifra más alta que se ha alcanzado. Estamos viviendo un momento único en la historia de la región que no podemos desaprovechar. Este “boom demográfico” puede traer ventajas económicas, así como elevar la consciencia colectiva y mejorar la calidad de vida de todos los habitantes. Sin embargo, aproximadamente 15 millones de jóvenes se encuentran en condiciones de pobreza, no todos tienen acceso a la educación, las tasas de desempleo son altísimas, entre otros problemas y factores de riesgo a los que se enfrentan. Es momento de voltear a verlos y llevar a cabo acciones para apoyarlos e impulsar su liderazgo para que puedan desarrollar todo su potencial. Los jóvenes deberían ser una prioridad en la agenda, tanto nacional como internacional; un propósito imperativo para el 2016. En Latinoamérica yo veo 106 millones de oportunidades de generar cambios positivos, sobre todo para nuestros hijos y nietos; un mejor lugar para las futuras generaciones.

Deseo que esta temporada de fiestas esté llena de alegría para ustedes y sus seres queridos. Que sea una oportunidad para disfrutar, pero también para planear los propósitos del 2016. Terminemos el año agradecidos por todo lo que hemos vivido y con el corazón abierto para recibir lo que viene.

*Fundadora de la Fundación Angélica Fuentes

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