Andre Passos, fotógrafo de moda radicado en Sao Paulo, en un arrebato de genialidad le amputó las extremidades a un par de modelos para promover a los atletas Paralímpicos de Río 2016, para Vogue Brasil. Sin embargo, mintió. Otra burla derivada del uso indiscriminado de los programas tecnológicos de hoy.

Así como lo ve en esta columna, la foto superior es la que publicó la revista y la de abajo es una imagen que alguien del estudio subió a su Instagram, con los modelos contratados y un par de jóvenes que en realidad son los discapacitados.

De los modelos profesionales se quedaron con su rostro y cuerpos perfectos para tomar de los otros dos su prótesis y el muñón derecho de la chica a la que le falta un brazo. ¿Pero qué necesidad? como dijera Juan Gabriel, ¿Para qué tanto problema?

Acaso ¿no era más fácil fotografiar a personajes reales para generar simpatía por los atletas discapacitados?, ¿era necesaria una amputación digital? Ya se que no hablamos de fotoperiodismo y mucho menos de un reportaje, pero en serio, ¿ya no se puede hacer foto honesta en ninguna parte?

Este acto fotográfico parece apuntalar más bien la idea de que el perfil de los competidores reales “no es suficiente” y entonces se decide mentir. Si el interés en los Juegos Paralímpicos es bajo o resultan menos atractivos, es ésta ¿una buena decisión? A mí me parece que no.

Así las cosas, los genios de Vogue aceptaron que la modelo Cleo Pires perdiera un brazo y que a Paulo Vilhena se le colocara una pierna de titanium; y lo más grotesco es que tomaron esas mutilaciones de dos personas con discapacidad real, pero sin que salieran sus rostros. Patético pues.

Creo que la revista perdió la oportunidad de hacer algo digno para los Paralímpicos y despreció a más de 250 atletas brasileños inscritos para dicha olimpiada, ¿no podían escoger a competidores reales y visibilizar así su participación?

Gracias a la “indiscreción” de algún Alexandre Bruninha, que decidió subir la foto del recuerdo en sus redes sociales, fue posible identificar a los atletas reales, Bruna Alexandre y Renato Leite, quienes estuvieron presentes en el estudio ese mismo día.

Cleo Pires, la modelo a la que falsamente le amputan un brazo, expresó en sus redes que prestaron su imagen para generar visibilidad sobre el tema y así vender más boletos. ¡Wow!

El Telegraph informó “que Clayton Carneiro, director de arte de Vogue Brasil, reveló que la idea original era precisamente de Cleo Pires”. ¿Y? Da igual de quien fue la idea, es una idea estúpida. ¿Así deciden sus portadas y contenidos? Entonces ¿para qué detenta ese puesto el señor Carneiro? Mejor que contraten a la modelo como directora de arte y punto.

En fin, ya sé que dirán que soy un purista y que nada debería ya escandalizarme, que son nuevos tiempos y otros clichés de moda. Pero sostengo lo aquí expresado. Nunca será aceptable mentir con una imagen y creo que los lectores de cualquier latitud tampoco se lo merecen.

@MxUlysses

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