El burro hablando de orejas

José Antonio Crespo

Cada vez que Vicente Fox hace alguna declaración pública, tira piedras contra él mismo, su desempeño y su familia. Pero es algo que no puede evitar; extraña los reflectores, no se resigna a disfrutar su vida privada, se le quedó ese gusanito. Recordemos que al día siguiente de la elección de este año, Fox declaró que la única candidatura posible del PAN era la de Margarita Zavala, minimizando desde luego la de Ricardo Anaya, justo porque éste obtuvo bonos y fichas para competir con buenas probabilidades. La declaración de Fox se leyó como un claro apoyo a Zavala. Pero resulta que no, que ahora critica a Felipe Calderón por involucrar a su esposa en política. ¿Por qué este giro de 180 grados? Seguramente hubo un nuevo desencuentro entre los dos ex presidentes, o quizá hubo alguna petición de Fox denegada por los Calderón.

Pero Fox parece sufrir una especie de Alzheimer político. Al referirse como ejemplos de parejas presidenciales a “Perón y Evita, Kirchner y Kirchnerita, Trump y Trompitas (?), Calderón y Calderoncita”, le faltó agregar a su lista “Fox y Martita”. Recordemos que Marta hizo abierta campaña para suceder a su marido, con el abierto beneplácito de éste. Vamos México fue su plataforma, constituyéndose finalmente como un agravio al país. Lo cual motivó un debate sobre lo impropio de que una primera dama buscara la presidencia en el periodo inmediatamente posterior al de su esposo; se habló incluso de modificar la ley para limitar esa posibilidad; que una primera dama hubiera de esperar al menos un sexenio antes de aspirar a la investidura presidencial. Algo que, sin ley de por medio, fue visto por los Calderón como mejor opción. La comparación entre Eva Perón y Marta Sahagún prevaleció durante todo ese sexenio, pero justo fue Marta quien estableció ese parangón; fue ella quien quería ser vista como la Evita de México, a un mes de haber contraído nupcias con el presidente. Lo cual motivó un artículo de mi parte (“Martha Perón; hacer historia” (Sep/2001) publicado en estas páginas (y que por cierto, dio pie a un reclamo por parte del equipo de prensa de Marta). Reproduzco hoy, para refrescar la memoria de algunos, parte de ese artículo.

“Hace días, la revista Cambio anunció que la primera Dama, Marta Sahagún, había decidido planear su labor social a partir del modelo de Eva Perón en Argentina, con vistas a alcanzar ‘los más altos niveles de popularidad’ (25/VIII/01). Es decir, lo que hasta entonces había sido una broma de mal gusto —comparar a Marta con Evita—, empieza a cobrar visos de realidad… Ha dicho Marta que quiere hacer historia, pero para las mujeres y los más necesitados. Evita, en uno de sus más emotivos discursos, exclamó: ‘Mi única y gran ambición es que se diga de mí, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo, y que a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita’. Hacer pues historia, en nombre del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

“Desde luego, esto no significa que en México vayamos a caer necesariamente en un peronismo con todo y Evita, sino sólo que un excesivo protagonismo de la nueva primera dama puede generar problemas para la imagen del gobierno. De hecho, ya hay algunos indicios preocupantes, como la arbitraria desviación de un avión comercial para favorecer a uno de los hijos de Marta, pasando por encima del interés de los demás pasajeros y acallando a los medios sobre el incidente. De seguir las cosas por ahí, Marta Sahagún podría muy pronto convertirse en la ‘consorte incómoda’. Evita sirvió políticamente a Perón, pero no está claro que el activismo de Sahagún sirva al gobierno de Fox. Más bien parece lo contrario. Como sea, (el) semblante de la personalidad política de Evita podría ayudar a la primera dama a trazar sus planes de popularidad social, en tanto que a nosotros nos puede ser útil para tomar nota y poner nuestras barbas a remojar”.

Ese feo escenario lamentablemente se concretó. Al país le costó. Pero Fox ya lo olvidó. O quizá nunca se dio por enterado.

Profesor del CIDE.
FB: José Antonio Crespo Mendoza

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