Imprecaciones y plegarias desatendidas

José Carreño Carlón

Se puede ver ya el contraste entre las apuestas que dominaron en los medios en las campañas y el arribo de la realidad postelectoral

La elección del domingo dejó perfilado el mapa político del país, con la alternancia de partidos en los cargos de gobernador de al menos 5 entidades, además de una decena de delegaciones del DF, que igualmente cambiaron de color. Y, todo, con la naturalidad propia de las sociedades con mayor tradición democrática.

Pero también se puede comprobar ya el drástico contraste entre las apuestas que dominaron en los medios a lo largo de las campañas y el arribo de la realidad postelectoral. Desde el inicio del proceso electivo, en octubre pasado, como nunca abundaron en los espacios mediáticos imprecaciones antipartidistas y antigubernamentales y plegarias pro candidatos o partidos, apenas ocultas en supuestos análisis y reales distorsiones del profesionalismo y las libertades informativas.

Y allí quedaron, en hemerotecas y archivos electrónicos, aquellas imprecaciones desatendidas, con sus deseos más o menos turbios de que sucediera lo peor: que estallara una violencia que suspendiera las elecciones a escala regional y estatal. O que, aún en condiciones de paz, los ciudadanos le dieran la espalda a los partidos y al Instituto Nacional Electoral, anticipando un paisaje de casillas desiertas y urnas vacías. O que, si acudían los votantes, al menos desencadenarían una masiva anulación de boletas. Y aún si no se diera tal anulación, lo que sí seguramente ocurriría —según tales ‘análisis’— sería la pérdida de la mayoría de la alianza del presidente Peña Nieto en la Cámara de Diputados.

Continuidades... Allí quedaron también las plegarias desatendidas para los derrotados, y las atendidas para los ganadores, en forma de continuidades notables y cambios vistosos dictados por los votos emitidos y debidamente procesados por una eficaz red ciudadana.

Así que la expectativa de un torrente de sangre que ahogara la elección en al menos algún estado recibió en respuesta una jornada con incidentes muy localizados y bajo control. Las previsiones de un boicot masivo a partidos y autoridades electorales se tradujeron esta vez en menos votos nulos que en la pasada elección intermedia.

Y la prueba de fuego o, más bien, la que pondría fuego a la alianza partidista del gobierno, en la que resultaría reprobada la gestión presidencial, lejos de consumir los restos de la aprobación presidencial, empezó a marcar su recuperación con un refrendo del mandato expresado en la Constitución de una holgada mayoría de sus alianzas en la nueva Cámara de Diputados. Y tras la pirotecnia de medios avivada por el tradicional clientelismo político de buena parte de nuestra prensa (y, cada vez más, de la prensa internacional) el saldo electoral trazó una serie de continuidades que garantizan gobernabilidad y despejan el camino para ampliar y profundizar la reformas que marcaron la primera mitad del periodo presidencial.

…y discontinuidades. Incluso el alto costo de haber suspendido los exámenes de los maestros, una medida calificada hace unos días como de rendición ante los opositores de la reforma educativa, empezó a abonarse con el anuncio del lunes del secretario de Educación de que las pruebas que decidirán admisión, permanencia y ascenso de los profesores —el corazón de la reforma educativa— se realizarán este mismo mes.

Pero están también las discontinuidades: la alta votación de Morena, el partido de López Obrador, confirmó la ruptura orgánica de la izquierda , desde las bases electorales. Esto, unido a las altas votaciones a favor de los candidatos independientes, la más vistosa, la de gobernador de Nuevo León, más las obtenidas por personalidades carismáticas o prestigiosas montadas sobre franquicias de mini partidos, condujo a la pérdida de 17 puntos a la suma de los votos de los tres grandes (PRI, PAN, PRD).

De aquí la gran pregunta al futuro inmediato: ¿marcará esta tendencia una ampliación de la pluralidad de opciones para el ciudadano, o la mayor dispersión del voto conducirá a una mayor fragmentación del poder político en demérito de la gobernabilidad?

Director general del Fondo de Cultura Económica

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