Suscríbete

Conectividad y desarrollo

Editorial EL UNIVERSAL

En México, para que por ejemplo una empresa se consolide, un espectáculo llegue a ser disfrutado por el público, o un servicio esté al alcance de la gente, es necesario recorrer un largo y burocrático camino, en el que —además— la cuestión monetaria puede ser uno de los principales obstáculos a vencer, sobre todo cuando no se cuenta con algún tipo de patrocinio o apoyo institucional.

Y debido a que el financiamiento de proyectos empresariales, culturales, artísticos, de innovación tecnológica, en el rubro de servicios, o de cualquier índole, sigue sujeto a rígidas condiciones, en muchas ocasiones los artistas, emprendedores o gestores con buenas ideas —que serían de gran utilidad para el país—, nunca llegan a consolidar sus proyectos por falta de recursos, y acaban por abandonarlos.

Esta es una de las causas por las que México continúa rezagado en el desarrollo de tecnología, en las nuevas formas de brindar servicios y, en general, en la creación de proyectos. Y este asunto involucra directamente el nivel de conectividad informática y bancarización con que cuenta nuestro país. Porque lo que actualmente está en boga a la hora de desarrollar ideas, es internet. Mientras México siga a la saga en cuestión de penetración de internet en todo el territorio nacional —y en cobertura con banda ancha— seguirán fugándose gran número de proyectos, y perdiéndose oportunidades de crecimiento económico y mejoramiento del nivel de vida de los mexicanos.

Un ejemplo interesante de este tipo de negocios que se sirven de internet para funcionar es Uber, que ha tenido gran éxito a nivel mundial hasta ahora, y es sólo la punta del iceberg en México del enorme potencial de negocios que provee internet. Otro es Fondeadora, plataforma que busca ayudar a proyectos creativos de cualquier tipo —una obra, una tesis, un disco— a través del fondeo colectivo, o crowdfunding, modalidad de financiamiento que no es nueva, pero que hoy aprovecha las ventajas de internet, y que consiste en la cooperación económica voluntaria de personas a través transacciones bancarias. Gracias a las cada vez más veloces herramientas de comunicación muchos proyectos artísticos han podido ver la luz, lo que empieza a repercutir también en la manera —ahora más autogestiva y sin gran cantidad de trámite— de concebir un proyecto.

Los intentos de prohibición a Uber, al servicio de hospedaje Airbnb y otras tantas plataformas innovadoras muestran la dificultad de las instituciones en todo el mundo de adaptarse a nuevos modelos de negocios. Los legisladores y los gobiernos federal y estatales en México deberían adelantarse a esa realidad, y desde ahora, dar garantías a los usuarios de la red de que su uso seguirá siendo libre. Es por el bien de las empresas en la web y, por ende, de la economía en su conjunto.

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios