Qué hacer con Trump presidente

Editorial EL UNIVERSAL

Todas las posibilidades deben ser consideradas en la próxima elección para presidente de Estados Unidos, la cual se llevará a cabo el martes 8 de noviembre. Sea Hillary Clinton la ganadora o Donald Trump, México tendrá que preparar escenarios de hacia dónde se dirigirá la relación entre los países, dependiendo de a quién favorezcan los votantes.

Obviamente la predicción parece más favorable si se tratara de la candidata demócrata. Sin embargo, si gana Trump, ¿habrá que resignarse o combatirlo durante sus cuatro años —quizá ocho si se reelige— de mandato? Ningún diplomático o experto en Relaciones Internacionales lo recomendará.

Por el contrario, aun si un Donald Trump presidente está convencido de que los migrantes mexicanos son todos delincuentes y de que el Tratado de Libre Comercio sólo beneficia al vecino del sur, debe intentarse una relación diplomática. Millones de connacionales viven allá y casi todo nuestro comercio exterior termina en suelo estadounidense.

Ayer durante su visita a Washington, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, dijo que el próximo mandatario electo de Estados Unidos encontrará en México y en su gobierno una actitud “positiva, propositiva y de buena fe para engrandecer la relación entre ambas naciones”. Agregó además que no se involucrará en el proceso electoral vecino y manifestó su “mayor respeto” por Clinton y Trump, para quienes habrá, dijo, un “diálogo franco y abierto con quien resulte electo”.

Por mucho que estemos convencidos de lo peligroso que sería el empresario republicano como jefe de Estado, los tres mil kilómetros de frontera no cambiarán. Una relación tan cercana, tan profunda como la que tienen México y Estados Unidos no debe ponerse en riesgo por acción del gobierno mexicano, sin importar la tentación de hacer algo para entorpecer el camino de Trump.

De cualquier manera, si México intentara influir de alguna forma, el resultado sería adverso. Una de las principales banderas de Trump, razón por la cual consiguió el apoyo de las bases republicanas, es su oferta de “mano dura” contra países que, según su visión, se aprovechan de Estados Unidos. México está en esa categoría. Ejercer presión con los votantes de origen mexicano, por ejemplo, sólo alimentaría la creencia entre la población de que los extranjeros estamos arruinando a su país.

Obama lo dijo ayer en su conferencia conjunta con el mandatario mexicano: un muro en la frontera es inviable. La mejor estrategia contra Trump, incluso si es electo presidente, no es desacreditarlo, sino dejar que lo absurdo de sus ideas caigan por su propio peso. Mientras tanto, por conveniencia, México debe respetar a quien resulte vencedor o vencedora.

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios