Preguntas sin respuesta

Editorial EL UNIVERSAL

El 1 de marzo de 2008 la Fuerza Aérea de Colombia bombardeo un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ubicado en Ecuador. El ataque causó la muerte de varios miembros de las FARC y cuatro estudiantes mexicanos, llevando a una crisis diplomática regional en torno a la violación colombiana de la soberanía ecuatoriana.

De aquel episodio hubo escasos sobrevivientes, entre los que se encontraba una mexicana, Lucía Andrea Morett Álvarez, quien luego del incidente fue imputada por diversos delitos en varios países, e incluso buscada por la Interpol en 2009 por actos relacionados con el terrorismo internacional. En marzo de 2008, EL UNIVERSAL dio a conocer que “Según inteligencia civil mexicana, Lucía Andrea Morett encabeza una célula de 38 personas activas para las FARC”. Por esos mismos días, Jorge Morett, padre de Lucía, dijo en conferencia que la PGR había abierto en contra de su hija una averiguación previa por delitos como asociación delictuosa, delitos contra la salud y tráfico de armas.

Lucía Morett regresó a México el 4 de diciembre de 2008; en 2009, fue registrada como candidata a diputada federal por el PT, cargo que no obtuvo. En ese entonces la mexicana enfrentaba, al igual que otras dos colombianas sobrevivientes y asiladas en Nicaragua, una petición de extradición de un juez ecuatoriano para procesarla por “atentado contra la seguridad interna” de Ecuador. Tras los comicios de ese año no se volvió saber nada de ella. Hasta ahora.

Como lo informa hoy una investigación de este diario, actualmente, a siete años del bombardeo a las FARC, la mexicana rehace su vida entre el activismo y los escenarios teatrales en Uruguay, donde participa en una obra sobre los normalistas de Ayotzinapa. Con este giro, el caso, que en su momento causó gran controversia y muchas preguntas, hoy resurge aún más confuso pues, ¿cómo es que si es investigada todavía —así lo afirman las autoridades tras negarse a responder sobre el expediente— en México y otros países, Lucía Morett puede radicar tranquila y públicamente en Uruguay?, ¿es una refugiada política en aquel país?, ¿cuál es en realidad su situación jurídica? Al pedir a la PGR un reporte sobre esta cuestión, la dependencia respondió que “la información requerida no es susceptible de ser proporcionada”. Por su parte, la SRE informó que Morett Álvarez no ha solicitado protección consular.

Todo esto hace necesario que las autoridades expliquen el estado actual del caso. No es cosa menor ser acusado de pertenecer a un grupo terrorista, menos en estos tiempos. Por encima de todo, independientemente de la inocencia o no de la connacional, las instancias de seguridad deberían perder la aleja costumbre que tienen de olvidarse de los asuntos una vez que dejan de ser escándalos. La falta de seguimiento es síntoma de una mala inteligencia entre las instituciones del Estado, una de las causas de la debilidad en la lucha contra el crimen. La escasa información en este caso particular evidencia la poca profesionalización de los servicios de seguridad.

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