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Deuda legislativa

18/12/2015
02:10
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El Congreso de la Unión cerró el periodo ordinario de sesiones con varios pendientes, pero los más importantes para la vida del país son las iniciativas en materia de justicia, que han visto pasar ya tres periodos ordinarios sin que hayan sido aprobadas en su totalidad.

Hace más de un año, el 27 de noviembre de 2014, cuando el presidente Enrique Peña Nieto presentó el decálogo para el ejercicio pleno de un Estado de derecho apenas habían transcurrido dos meses de los hechos de Ayotzinapa y las medidas anunciadas tenían carácter de urgente; eran indispensables para alcanzar mayores niveles de seguridad. De las propuestas dadas a conocer ese día sólo se ha cumplido de manera completa el despliegue de fuerzas federales en Guerrero y Michoacán. ¿Dónde quedó la urgencia de poner en marcha esas acciones?

En esa fecha los partidos recibieron con escepticismo y reservas el decálogo, y argumentaron que eran medidas insuficientes que no serían avaladas en automático. Entre otras críticas se mencionó que la centralización que plantea la propuesta presidencial en materia de seguridad pública atenta contra el federalismo. Es válido diferir de las propuestas oficiales, lo que no es válido es archivar el tema sin ofrecer mejoras al documento original o hacer una propuesta alternativa.

Dejar correr el tiempo para que nada cambie es la peor apuesta que se puede hacer, pues hay temas que vendrían a abonar un mejor desempeño en materia de seguridad como la creación de un número nacional de emergencia o la ley contra la infiltración del crimen organizado en autoridades municipales, por citar algunos.

Y la seguridad es sólo uno de los temas en la congeladora legislativa, pues también se encuentran allí la reforma en materia de disciplina financiera, la ley para crear la fiscalía general de la República o la ley general del Coneval.

Al término del periodo de sesiones los dirigentes legislativos se ufanan de haber concluido una fase altamente productiva. Nadie lo niega, pero hay que voltear a ver también los pendientes.

¿Será necesario que un nuevo hecho de violencia vuelva a ocurrir para que se sacuda la conciencia de los legisladores? Esperemos que no. Lo único que se pide es comprensión y ponerse en lugar de la población. Un periodo extraordinario enfocado a discutir únicamente los temas de seguridad es la demanda.