Orden en finanzas estatales

Editorial EL UNIVERSAL

Cuando una empresa, una familia o una persona gasta más de lo que percibe, la próxima ocasión que reciba recursos tendrá que ahorrar para cubrir aquel gasto excesivo. De no hacerlo, empieza a formarse una bola de nieve que más temprano que tarde termina por arrollar al deudor. De unos años a la fecha varios estados de la República incurrieron en gastar más de lo que reciben sin preocuparse por cubrir lo que habían solicitado en préstamo. Que pague el siguiente gobierno, era la consigna.

Ayer el presidente presentó la Iniciativa de Legislación Secundaria en Materia de Disciplina Financiera en Estados y Municipios que pretende poner orden en el manejo de las finanzas públicas, acompañado de transparencia y rendición de cuentas.

La propuesta conforma un entramado de reglas y estándares que buscan alentar la contratación responsable de deuda. Adquirir un crédito no debe ser una medida grave o criticable, si se destina a mejorar la calidad de vida de la colectividad. Lo reprobable, y para esto hay candados en la iniciativa anunciada ayer, es que el préstamo se destine para rubros ociosos como el gasto corriente o, peor aún, para financiar campañas políticas.

La ley debe servir además para terminar con la colusión de los poderes Ejecutivo y Legislativo locales al momento de contratar deuda, pues diputados estatales aceptaban sin cuestionar la solicitud del mandatario de adquirir préstamos.

Para diversos gobiernos se había vuelto casi costumbre contratar deuda comprometiendo las transferencias futuras de recursos federales, sin pensar en las formas más elementales de recaudar. El cobro del predial en los municipios del país, por citar un ejemplo, representa 31 mil 250 millones de pesos, 0.2% del Producto Interno Bruto, muy lejos del promedio de los países de la OCDE, donde el cobro de ese concepto se ubica en 3.9% del PIB.

En los últimos años el mundo ha tenido ejemplos de las funestas consecuencias de hacer mal uso de gastar más de lo que se tiene, de endeudarse y de incumplir los compromisos con acreedores. Grecia es la muestra más actual.

En este contexto, no debemos olvidar que México, en su pasado reciente, tiene una historia poblada de crisis económicas muy parecida a la que vive el país helénico. Por eso la iniciativa surge en un momento oportuno cuando, a decir del secretario de Hacienda, el problema aún no es grave.

Sin embargo, hay que tener presente que la propuesta sola no basta. Se requerirá la aprobación expedita por parte del Congreso de la Unión —ahora que inicie sesiones en septiembre— para que no quede en la congeladora como permanece, por citar alguna, la ley de seguridad. Y por supuesto, será necesario que una vez aprobada, la ley se aplique de manera efectiva.

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