Marihuana y censura: ¿informar es delito?

Catalina Pérez Correa

La revista tiene poco de publicarse en México, aunque existe en otros países como Argentina, Canadá, Estados Unidos, Países Bajos, Brasil, entre otros

Los cuatro primeros tomos de la revista Cáñamo presentan en la portada una imagen de la planta de la marihuana. El primer número contiene entrevistas con diversos personajes de la farándula, incluido Tito Fuentes, vocalista del grupo Molotov. En su interior, la revista publica discusiones sobre la regulación de la marihuana, pros y contras de los clubes cannábicos, un tour por las ferias cannábicas que existen alrededor del mundo (en España, Alemania, Italia, Suiza, Francia, Austria, Chile). También se publicitan productos de control de clima, para cultivo de plantas orgánica, papel de cáñamo, etc.

La revista tiene poco de publicarse en México, aunque existe en otros países como Argentina, Canadá, Estados Unidos, Países Bajos, Brasil, entre otros. La edición española cumple 19 años de circular este 2016 y ha publicado 217 números. La versión chilena publicó una entrevista con el ex presidente Ricardo Lagos. La versión en Estados Unidos —High Times— ha publicado entrevistas (y fotos de portada) con personalidades como Susan Sarandon, Oliver Stone, Adrian Granier, Jack Black y Woody Harrelson.

El 6 de mayo de 2015, con el primer número impreso, los editores de Cañamo México solicitaron el certificado de licitud ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Segob. Son pocos los países que tienen un requisito de certificación de licitud previa por considerarse una forma de ejercer posible censura. Pero quizá como resabio del viejo régimen priísta que todo controlaba, así está establecido en nuestra ley. Para publicar revistas hay que pedir permiso a Gobernación. Hoy, a casi nueve meses de solicitado, el certificado no se ha dado. No se ha dicho sí, ni no. Pero, en un dictamen emitido por la Comisión Calificadora, se informó que antes de otorgar el certificado era necesario consultar a la PGR y a la Cofepris por “posibles trasgresiones a la normatividad vigente”. En especial, a la Comisión le preocupa si la revista hace “apología del consumo” y si la entrevista a Tito Fuentes, “pudiera propiciar enseñanzas de los procedimientos utilizados para la ejecución de hechos contrarios a las leyes, la moral o las buenas costumbres”.

Habría que preguntar si la Comisión Calificadora siempre es tan diligente. ¿Ha pedido, por ejemplo, que la PGR determine la existencia de posibles actos de incitación a la discriminación y/o a la violencia en contra de las mujeres, en la que podrían estar incurriendo muchas de las revistas de pornografía que circulan en el país? ¿Lo han hecho para determinar la licitud de revistas que exhiben armas de alto poder o la caza de animales silvestres? De no ser el caso, ¿por qué hacer la diferencia cuando se habla de marihuana? En México, el consumo de marihuana no es delito. No obstante, los responsables de la Comisión Calificadora consideran que hablar del uso de esta sustancia puede constituir una conducta delictiva.

Este mes inicia el debate, convocado por la Presidencia, sobre la regulación de la marihuana. El presidente Peña Nieto se ha pronunciado a favor del debate (pero en contra del consumo y de la legalización de la marihuana). El ejercicio parece comenzar con una amenaza velada: hablar de la marihuana puede ser delito. La misma autoridad que convoca al diálogo, amenaza a quienes hablan del tema. Difícil sostener que existe un ambiente propicio para el libre intercambio de ideas. Una amenaza así tiene un efecto inhibidor en el debate y pareciera que las posibilidades del diálogo terminan empobrecidas antes de comenzar.

División de Estudios Jurídicos CIDE

@cataperezcorrea

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