El timón y la tormenta

Alfonso Zárate

Era un mensaje predecible. Los presidentes suelen convertir su Informe de Gobierno en ejercicios autocomplacientes, recuentos parciales, a conveniencia, de lo realizado

Era un mensaje predecible. Los presidentes suelen convertir su Informe de Gobierno en ejercicios autocomplacientes, recuentos parciales, a conveniencia, de lo realizado.

Ante las dificultades, siempre se recurre a identificar como responsables a “factores externos”. Para explicar el desastre de fin de su sexenio, José López Portillo acuñó la frase: “Soy responsable del timón, no de la tormenta”. Hoy se repite la fórmula. Para justificar la distancia entre lo prometido y lo alcanzado, los voceros del gobierno nos dicen que cambió el escenario. Con el desplome de los precios del petróleo, se fueron las cuentas alegres.

El presidente Peña Nieto inició su mensaje reconociendo los hechos que han sacudido y lastimado a la sociedad mexicana: la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la fuga de Joaquín Guzmán Loera y los conflictos de interés que, incluso, lo involucran. Sin embargo, lo que parecía un mea culpa, concluye con una retórica hueca: “Nuestra respuesta es contundente: vamos a enfrentar los desafíos, con claridad de rumbo y absoluta determinación.” ¿Con la misma determinación con la que Virgilio Andrade resolvió el presunto conflicto de interés?

Son relevantes los logros en turismo: México regresó al grupo de los 10 países que más visitantes reciben y el ingreso de divisas por este rubro registró cifras históricas en 2014: superaron los 16 mil 200 millones de dólares. Mucho menos, por cierto, de lo que suman las remesas que envían los trabajadores migrantes desde Estados Unidos.

Uno de los anuncios más alentadores del mensaje político es de la liberación de la educación pública en Oaxaca de los intereses que la mantenían secuestrada desde hace décadas, así como el compromiso de aplicar la ley y no dar marcha atrás en la decisión de llevar la reforma educativa hasta el último rincón y escuela del país. Pero es muy temprano para cantar victoria, la CNTE ya vela armas.

Más allá de las cuentas alegres en materia de seguridad, lo que prevalece en la sociedad es el miedo. Tamaulipas sigue padeciendo la violencia de los cárteles; en Guerrero y Michoacán los operativos federales están lejos de haber conseguido la paz; en el Estado de México las extorsiones se multiplican y los secuestros no cesan. Y en regiones de Morelos, Veracruz, Sinaloa y otros estados, los delincuentes mandan.

El anuncio de la austeridad gubernamental se da en el patio central de Palacio Nacional ocupado por más de mil quinientos invitados. ¿Se reducirá el gasto inaudito en comunicación social de la Presidencia?, ¿se cancelarán las comitivas excesivas en los viajes internacionales?, ¿los funcionarios dejarán de salir al exterior con cualquier pretexto —en estos días el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, realizó una visita a Irán— y optarán por viajar en vuelos comerciales en vez de usar aviones oficiales?, ¿se adelgazará la onerosa estructura de mando en el gobierno?

Las diez medidas anunciadas por el Presidente, algunas encomiables, parecen corresponder a otro tiempo político: al mensaje de toma de posesión; otras parecen creer en el poder sanador de las leyes, ignorando, como ya es costumbre, que es su estricta aplicación lo que puede frenar la impunidad y la corrupción, y otras de las medidas resultan financieramente inviables —por lo menos en la perspectiva de la “austeridad” y el recorte al gasto— como la de impulsar el desarrollo de las regiones con mayor rezago.

El cierre del discurso fue una larga condena al populismo y a la demagogia que, al parecer, se explica por el ascenso del partido Morena y de su líder Andrés Manuel López Obrador. Ante el descrédito de las instituciones y los partidos, el tabasqueño ha mantenido su línea crítica hacia el poder. Para 2018 regresa y, de ganar la Presidencia, las reformas estructurales, sobre todo la energética, serían revertidas.

En cualquier caso, el fantasma del “populismo” conjurado por el primer priísta de la nación abre las hostilidades de cara a la sucesión presidencial.

Posdata. La presencia en Palacio Nacional de figuras “polémicas” como José Andrés de Oteyza y Juan Armando Hinojosa, cabezas de OHL y Grupo Higa, en calidad de invitados especiales al Informe sólo admite una interpretación en disyuntiva: mucho descaro o mucha torpeza.

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario.

@alfonsozarate

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