¿Regresa el autoritarismo?

Alberto Aziz Nassif

Felicidades a EL UNIVERSAL
por sus primeros 100 años,
empezamos el 101…

El estudio Latinobarómetro de 2016 ubica a México en el contexto de la región y nos permite ver algunas de las novedades en nuestra cultura política. De nuevo hay algunos datos preocupantes, pero explicables. Un supuesto del estudio es que el final del ciclo de los precios altos de las materias primas ha generado un nuevo mapa político en la región. Se han movido completamente las perspectivas que se abrieron con los gobiernos progresistas y el balance se ha inclinado hacia la derecha. En nuestro país seguimos con gobiernos de derecha, pero ahora parece haber un regreso al pasado con el crecimiento de la deuda pública o la devaluación.

México ya se emparejó con la mayoría latinoamericana en la baja aprobación presidencial. Las preocupaciones más sentidas son similares en los 18 países que mide el estudio y parece que las agendas de políticas públicas no alcanzan a resolverlas, los temas más graves son violencia, corrupción y desocupación. De los diferentes tipos de violencia (verbal, intrafamiliar, callejera, del Estado) nuestro país tiene la cifra más alta en la violencia del crimen organizado, con un 73%.

En el apoyo a la democracia, México se mantiene en el mismo nivel de 2015, en 48%. En otros países hay una baja muy fuerte en este criterio como en Brasil (-22), Chile (-11) y Uruguay (-8). En el indicador que mide la satisfacción democrática se ve una disminución general en la región de 38% a 34% entre 2015 y 2016. Esta baja se complementa con la indiferencia, ya que no importa si el gobierno es o no democrático con tal de que resuelva los problemas. En la opinión sobre si la democracia sirve para resolver problemas, México está en el penúltimo lugar.

Otra de las partes preocupantes de este estudio es el autoritarismo que se mide con varios indicadores. El de tipo social, que se hace mediante una preferencia antidemocrática: ¿está de acuerdo en que “el presidente controle los medios de comunicación?”, y la respuesta mexicana llega hasta un 29% que sí está de acuerdo. Otro indicador es el que mide la afirmación de que la “mano dura no viene mal”, y en nuestro país hay un 44% de acuerdo en este criterio, somos de los tres países más bajos porque el promedio de la región es de 61%. Otra mala noticia es la medición que contrapone la demanda de orden a la demanda de libertad. En nuestro país tenemos una respuesta preocupante porque estamos cercanos al grupo de países cuya demanda por el orden es mayor, como Honduras, República Dominicana, Paraguay, El Salvador, Costa Rica, Uruguay, Perú, Guatemala y Chile. La respuesta en nuestro país fue: por el orden 57% y por la libertad sólo el 37%. Eso explica también que la libertad para hablar y criticar en México se ubique entre las más bajas con sólo un 39%, por lo que 6 de cada diez personas piensan que hay limitaciones para la crítica, un ingrediente básico de cualquier democracia. Este resultado se complementa con la percepción sobre la baja independencia de los medios de comunicación, en donde sólo un 22% considera que sí existe, con lo cual estamos en el grupo más bajo; y otro agravante es que entre 2004 y 2016 México resultó ser el país que más ha bajado en este criterio (-6%).

Estas cifras sobre la baja aprobación presidencial, la alta violencia del crimen organizado y las limitaciones a la crítica expresan un estado de ánimo que rechaza los signos del autoritarismo que parece regresar. Además, la falta de credibilidad en los políticos muestran una pérdida de confianza que será difícil de recuperar. Quizá, por eso resulta comprensible entender lo que pasó con el concierto de Roger Waters en el Zócalo de la ciudad de México el sábado pasado: un espectáculo musical que se transformó en un fuerte reclamo por los desaparecidos, la desigualdad y la sordera oficial. La impugnación a Peña Nieto porque “sus políticas han fallado” fue un grito colectivo en su contra. Este caso muestra cómo ha crecido la protesta social frente a una baja calidad de liderazgo político. Es posible que los políticos más sensibles a estas expresiones tengan mejores oportunidades en el futuro próximo…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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