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El laboratorio

Alberto Aziz Nassif

La experiencia constituyente pondrá a prueba un sistema político que padece la desconfianza de la ciudadanía

La Asamblea Constituyente se instaló el pasado 15 de septiembre y terminará su trabajo el 31 de enero de 2017. En cuatro meses y medio tendrá que hacer una Constitución para la Ciudad de México. La experiencia constituyente de la capital del país no sólo será importante para los habitantes de la ciudad, sino que tendrá una resonancia en todo el país. Pondrá a prueba a un sistema político que en general padece la desconfianza de la ciudadanía y expresa un enorme descontento hacia la clase política. Se pondrá a prueba la posibilidad de constitucionalizar derechos —sobre todo de minorías— que se han ganado a pulso y que sólo se tienen en la capital; también estará a prueba la capacidad de innovación jurídica y diálogo para generar un pacto social que le otorgue a la Ciudad de México su mayoría de edad democrática.

Se han tenido muchos esfuerzos para democratizar a la capital, que se remontan a los sismos de 1985 y a la consulta popular de 1993, cuando se demandó la elección democrática del jefe de Gobierno. Luego llegaron diferentes etapas por las que ha pasado la Asamblea, hasta la reforma política actual, cuya fase más reciente fue la elección de la Asamblea Constituyente. Han pasado más de tres décadas.

Esta experiencia no podrá estar al margen de la dinámica política general del país, en donde hay una fuerte polarización y disenso. El diseño de esta Asamblea tuvo en su integración una composición mixta de electos y designados, lo cual ha tensionado el inicio y será un componente en la dinámica de negociaciones. Esta integración no tiene una representación integral como resultado de las urnas, sino sólo en el 60% (hay 60 diputados que se eligieron por el principio de representación proporcional), y 40 mediante nombramientos del poder legislativo (14 por los diputados y 14 por los senadores), el Ejecutivo federal nombró 6 y el Jefe de gobierno otros 6, para completar el otro 40%. Morena ya protestó —con razón— por esta composición que distorsiona la representación popular. Este es el contexto.

En las próximas semanas veremos qué texto sale de este laboratorio jurídico y político. No se sabe cómo será la dinámica, por eso es un desafío para la vida política del país. No sabemos si prevalecerá el esquema de oposición y gobierno, que se expresa a nivel nacional y que divide a los partidos políticos. La singularidad de la Ciudad de México resulta, entre otras cosas, de que las fuerzas políticas con mayor representación pertenecen a la izquierda, sin embargo, la ruptura entre PRD y Morena puede ser un obstáculo que lleve a subordinar objetivos estratégicos a pugnas de poder. Otra duda importante es si la derecha podrá hacer una política de regresión, sobre todo en materia de derechos de minorías ahora que hay movimiento callejero retardatario en contra de los matrimonios igualitarios para personas del mismo sexo.

Hasta el momento conozco dos propuestas completas, la Iniciativa del jefe de Gobierno y la Agenda Constitucional de Morena. A primera vista existe una gran coincidencia en sus contenidos, a pesar de que la Iniciativa está redactada como un texto con títulos y artículos y la Agenda es una enumeración. En los dos textos se habla de una amplia y nutrida gama de derechos que se constitucionalizan, por lo que existe una visión garantista producto también de los gobiernos de izquierda que han construido el entramado básico de la Ciudad. Entre los ejes más importantes están los derechos (individuales y colectivos) de una ciudad plural y multicultural; una visión del bienestar social (educación, salud, trabajo, vivienda); una nueva anatomía política de la ciudad que implica un adiós a la Asamblea para tener un Congreso (integrado por igual con diputados de mayoría relativa y de representación proporcional); adiós a la Procuraduría para tener una Fiscalía General; adiós a las delegaciones para tener alcaldías; y una visión sustentable y metropolitana de la Ciudad.

Esperamos que de este laboratorio salga una visión muy progresista de la democracia que necesita esta ciudad. Las visiones de derecha, que son minoría en la Ciudad y tienen muy pocos votos, no pueden imponerse. Le deseo éxito a este laboratorio…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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