La guerrera y el farsante

Alberto Aziz Nassif

Quizá pocas veces han estado tan polarizados los proyectos de país en una campaña presidencial en Estados Unidos, como ahora. Hillary Clinton y Donald Trump representan y quieren dos países que no se tocan. Se les puede caracterizar como un país abierto, plural y diverso, versus un país cerrado, homogéneo y a la defensiva. Se habla de la esperanza contra el miedo, una visión que defiende derechos y libertades contra un paradigma de división y odio. Se trata de dos modelos de presidencia, una mujer que ha hecho su vida pública en defensa de mejores condiciones para la salud y la educación y un empresario que juega a la política y actualiza las fibras más oscuras de ese país, como el racismo, la xenofobia y la misoginia.

La polarización se expresó en las dos convenciones nacionales, en Cleveland los republicanos y en Filadelfia los demócratas. Resulta increíble escuchar el tono de las voces de una derecha estadounidense rupestre, cargada de prejuicios, enojada por el color de la piel del presidente Obama (racistas), furiosa en contra de Hillary por ser mujer (misoginia), y con el mismo discurso de Trump en contra de los emigrantes mexicanos por “delincuentes y violadores” (xenofobia). La convención republicana fue una expresión de la crisis de ese partido, no sólo dividido, sino extraviado. No asistió ninguna de las figuras importantes de las familias republicanas. En Cleveland hubo furia y mucha ignorancia. Esa visión republicana no es la de una oposición que quiere cambios, sino la de un discurso apocalíptico sobre un país que tiene condiciones terribles de violencia, falta de dinamismo económico y debilidad internacional. Un discurso que no se sostiene en datos duros.

En la contraparte, desfilaron los personajes más importantes de la clase política demócrata. Las cifras de Obama muestran una significativa recuperación económica después de la crisis de 2008, creación millonaria de empleos, dinamismo económico y una presencia diferente a la de los halcones que comandó Bush en Medio Oriente. En Filadelfia desfilaron los representantes que defienden la diversidad, la pluralidad, el medio ambiente y los derechos humanos. Las expresiones entre las dos convenciones fueron de alto contraste, un mundo poblado de miedos, odios y prejuicios que simplifica y polariza, frente a un país que expresa su complejidad, diversidad y reconoce los retos que siguen.

En Filadelfia se escucharon voces con mucha experiencia en la seguridad que fueron a respaldar a Hillary. Durante el tercer día de la Convención demócrata estalló un nuevo escándalo de Trump, la invitación para que Rusia hackeara los correos de Hillary (invitación a un país extranjero a intervenir en la política interna, lo cual se tipifica como delito). Esta ocurrencia muestra al candidato del peluquín como una broma de muy mal gusto (una caricatura, dijo Bill Clinton), un personaje de ocurrencias que pone en peligro al mundo, como escribió la revista The Economist, un junior que juega a la política con mucha irresponsabilidad, en suma, un farsante. En la contraparte se construyó la imagen de una mujer que ha buscado la presidencia desde 2008, cuando perdió la candidatura frente a Obama. Ahora, gracias a Bernie Sanders los demócratas van con una plataforma muy progresista. La imagen que presentaron de Hillary fue muy favorable, pero destaca una característica en la que se insistió: su capacidad y preparación para gobernar, al grado de que Obama dijo que ella estaba mejor preparada que él mismo y que Bill Clinton. La imagen que se construyó de quién puede ser la primera mujer presidenta de Estados Unidos, fue la de una guerrera que toda su vida pública ha luchado por causas, nada que ver con la pretendida versión mexicana de la posible candidata del PAN para el 2018, ni de lejos.

Los demócratas pueden conservar la Casa Blanca el próximo 8 de noviembre. De lo contrario, si gana el farsante, se agravará el complicadísimo momento que vive el mundo. Estamos a cien días de las elecciones y veremos una campaña de contrastes entre dos visiones y dos estados de ánimo: la furia blanca que quiere cerrar las fronteras o la fuerza de una sociedad abierta y multicultural…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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