Lo que dejaron las urnas

Alberto Aziz Nassif

Las urnas dejaron un PRI debilitado, el panismo más fuerte, el perredismo sin repuntar y un Morena posicionado

Con un país de mal humor y la posibilidad de ir a las urnas, 37 millones de ciudadanos fuimos convocados a emitir nuestro voto. 12 gubernaturas, intermedias en Baja California y una Asamblea Constituyente en la capital, fueron los cargos en disputa. Quizás el rasgo más sobresaliente que dejaron las urnas fue el voto de castigo, que propicia alternancias en el poder. Hubo convergencia entre teoría y práctica, es decir, un mal gobierno no puede repetir, como pasó en varios comicios.

Varias historias se escribieron el pasado domingo 5 de junio. Las diferencias regionales se manifestaron en ciclos que terminan y otros que se inician. La alianza opositora de PAN y PRD, que hace seis años abrió la alternancia en Sinaloa, Oaxaca y Puebla, ahora tuvo otros resultados. El PRI recuperó Sinaloa y Oaxaca y el PAN conservó Puebla. La alianza azul-amarilla volvió a generar alternancia en tres estados que siempre había gobernado el PRI: Veracruz, Quintana Roo y Durango. El PRI se quedó con Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas y el PAN ganó por primera vez Tamaulipas, recuperó Aguascalientes y Chihuahua.

Vayamos al modelo electoral. El domingo por la noche, ante la escasa información, la estrategia de muchos candidatos fue cantar victoria. Ya deberíamos tener un sistema de información efectivo, encuestas de salida obligatorias y urnas electrónicas. Debe desaparecer el modelo híbrido de INE-Oples y quedarnos sólo con el organismo nacional. Los famosos programas de resultados preliminares (PREP) funcionaron mal en los estados, de forma lenta y tardía, como si estuviéramos 30 años atrás. La otra gran deficiencia del modelo fue la fiscalización de los gastos de campaña, en donde más de la mitad de los candidatos no reportaron en tiempo y forma su gasto electoral. Después de 2015 y 2016, los legisladores ya saben que su reforma de 2014 tiene graves carencias que urge corregir.

Otra noticia que dejó el 5 de junio es que, a pesar de todo el desencanto político y el desprestigio de los partidos, la ciudadanía acudió a las urnas. En varios estados hubo más participación con lo que se pudo superar a la maquinaria del PRI y el voto duro de los partidos. Así, por ejemplo, en Chihuahua subió la participación de 30-35% a 50%. En general la participación estuvo por arriba del 50%, con la excepción de Zacatecas y Baja California que se quedaron en 30%. A diferencia de 2015, ahora no hubo ningún candidato independiente competitivo para las gubernaturas, en cambio sí hubo ganadores en algunas alcaldías, como en Ciudad Juárez y Parral, Chihuahua. Los formatos de competencia se intensificaron y hubo varios estados en donde la pelea fue entre tres, como en Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala. En cambio, otros conservaron el perfil bipartidista, como Durango y Chihuahua.

Las cifras gruesas muestran que el balance general es desfavorable para el PRI y positivo para el PAN, cinco contra siete. El PRD se queda sólo con los triunfos en los que fue en alianza con el PAN. En cambio, Morena ganó las elecciones en la capital, y tuvo una presencia importante en varios estados en donde fue muy competitivo, como Veracruz, Oaxaca y Zacatecas. Hay que destacar que ese partido no compitió en alianza con otras organizaciones. En la Ciudad de México, Morena ganó la mayor cantidad de sufragios y desplazó al PRD, el partido gobernante; sin embargo, se registró una jornada con una abstención muy elevada, un 72%. Si no hubiera la trampa de la representación, en donde 40 posiciones para la Asamblea serán por dedazo, la conformación sería mayoritariamente para los partidos de izquierda. El PRI, que tuvo el cuarto lugar en la votación en la Ciudad, tendrá de forma inmerecida varios designados que las urnas no le dieron. No se entiende, salvo por la lógica partidocrática, cómo el PRD aceptó ese arreglo que altera de forma importante a la representación y a la nueva Constitución.

De ahora en adelante toda la energía de los partidos se concentrará en la próxima sucesión presidencial. Las urnas dejaron una nueva geografía electoral, un PRI debilitado, el panismo más fuerte, el perredismo sin repuntar y un Morena posicionado. Arranca el 2018…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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