Golpe a un gobierno legítimo

Alberto Aziz Nassif

Dilma Rousseff estará fuera del cargo durante 180 días, pero dada la forma en la que salió, será difícil que regrese

Finalmente lograron dar un golpe jurídico y mediático a un gobierno legítimo. La crisis en Brasil entra a una nueva fase, la del juicio político a una presidenta que será defenestrada por cambios en las cifras fiscales, una irregularidad administrativa, no un “crimen de responsabilidad”. Dilma Rousseff estará fuera del cargo durante 180 días, pero dada la forma en la que salió, será difícil que regrese. Se termina la “Nueva República” (1985-2016), como dijo Leonardo Avritzer, y se inicia un periodo de incertidumbre que cambiará las coordenadas políticas y económicas del país.

Desde que se inició el segundo mandato de Dilma había una sentencia sobre su gobierno. El PT ganó por un pequeño margen, 3.3%, y entró a su cuarto periodo presidencial con el respaldo de más de 54 millones de votos. A pesar de todas las dificultades de una crisis económica que presagiaba peores momentos, la base petista logró conservar el cargo, pero, al parecer, no el poder. Su contrincante, Aécio Neves, del PSDB, sentenció que Dilma no acabaría su mandato (www.publico.es). Desde el inicio la presidenta entró en una complicada fase de desgaste. El presidencialismo de coalición brasileño, que en otro tiempo fue un modelo interesante, ahora ha mostrado todas sus desventajas y perversidades. La coalición que formó Dilma para su segundo mandato entregó al PMDB partes muy significativas del poder y esos aliados, al paso de los meses, se transformaron en sus peores enemigos. Eduardo Cunha (PMDB), un legislador vinculado a los grupos evangélicos, muy conservador y con un nutrido expediente de corrupción, se hizo de la presidencia de la Cámara. El vicepresidente Michel Temer (PMDB), también responsable de las irregularidades administrativas, fue el beneficiario del golpe. La coalición se fracturó para darle cause al impeachment y asaltar el poder al margen de las urnas. El Congreso brasileño está plagado de legisladores que tienen expedientes abiertos por delitos de corrupción; se calcula que un 60% se encuentra en esta situación. Para quitar a Dilma se juntaron los grupos más conservadores, los que representan los intereses mediáticos, los grupos evangélicos, lo que queda de la dictadura y la derecha financiera; ahora todos juntos van a cambiar el modelo y las políticas que ha implementado el PT, desde que Lula ganó la presidencia en 2002.

La nueva coalición de derecha que está detrás de Temer ya empezó a cambiar las políticas y el rumbo del país. Como dice Avritzer, el fin de la “Nueva República” movió el escenario, el centro que avaló las políticas progresistas, ahora se ha ido a la derecha; de los sectores conservadores que mantenían cierta neutralidad, ya se fueron al activismo político y la hegemonía social inclusiva, que fue comandada por el PT, ha sido destruida, primero por la crisis económica y ahora por un golpe a la presidencia. Lo que viene en Brasil es un giro hacia la derecha, pero no se dará sin resistencia. Veremos de qué tamaño son los contrapesos y cómo se posiciona la izquierda ante este cambio de escenario.

Empieza una fase muy complicada para la democracia brasileña. Con la actuación del Congreso en este juicio político queda claro que esa parte del sistema político está podrida, por el excesivo pragmatismo y la corrupción. Una institución democrática no hubiera dado un golpe a un gobierno legítimo. El Poder Legislativo ha decidido pasar por alto a los más de 54 millones de ciudadanos que votaron por Dilma, será difícil esperar un juicio justo. Más bien hay que mirar lo que pase en la sociedad, en las estructuras de organización y de participación, que es la parte más positiva de la democracia brasileña.

El cambio de rumbo que sopla en varios países de América del Sur ha tocado al Brasil petista, al modelo más sólido de inclusión social que logró durante varios años una conjunción única de tres variables en la historia del país, como dice Sergio Costa: democracia, crecimiento económico e inclusión social. Ahora se ha lastimado el primero, el segundo desapareció y el tercero empezará a modificarse. Arrecian vientos neoliberales para “salir” de la crisis. Días muy complicados vienen para Brasil…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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