¿Resiliencia chihuahuense?

Alberto Aziz Nassif

Resulta extraño que en Chihuahua, donde hay más cercanía entre panismo y perredismo, no haya una alianza formal

Una tragedia es lo que ha experimentado el estado de Chihuahua en los últimos años: feminicidios, violencia criminal extrema, crisis económica, mucha corrupción e impunidad. Los que pensamos que la alternancia electoral llevaría a una democracia, nos equivocamos; los que calculamos que la competencia política llevaría a mejores gobiernos, también nos equivocamos. En general, la incipiente alternancia se extravió y el sistema de partidos se encerró en sus intereses. Tenemos competencia, pero con un perfil autoritario. César Duarte ha endeudado al estado y los expedientes de corrupción se desbordan, sin que las autoridades federales intervengan para nada. Hay una denuncia penal en su contra que duerme en los cajones federales de la impunidad. La rendición de cuentas no existe y el abuso de poder ha fortalecido las peores tradiciones de control-compra de la prensa. Domina la política del negocio desde el poder. ¿Cómo es posible que pueda volver a ganar el mismo partido?

La oposición partidista en Chihuahua en los años 80 la encabezó el PAN; después del fraude de 1986, logró ganar la gubernatura en 1992 una sola vez y en 1998 regresó el PRI y restauró su dominación en unas horas. La alternancia no logró hacer una estructura distinta y menos una cultura democrática. La ciudadanía —sin partido— se retiró de la escena pública, el panismo entró en una fase de decadencia, y el priísmo gobierna sin contrapesos y sin rendir cuentas. Los últimos tres gobernadores, Martínez, Baeza y Duarte, cada uno ha sido peor que su antecesor. Ahora viene de nuevo una elección y el contexto es adverso para el continuismo Duarte-Serrano. Hay inercias que impiden que la ciudadanía sin partido decida participar y ejercer un voto contra el desencanto y la desconfianza. En este cuadro hay una opción que se ha organizado en torno a la candidatura de Javier Corral, un panista sui generis empeñado en construir una amplia alianza ciudadana, en la que hay organizaciones sociales y liderazgos plurales: desde El Barzón, defensores de derechos humanos, campesinos e indígenas, académicos, políticos del PAN y del PRD, clases medias, hasta empresarios. ¿Logrará esta convergencia vencer a la podrida maquinaria priísta y convencer a la ciudadanía independiente?

La Alianza Ciudadana por Chihuahua, que se instaló en Ciudad Juárez el pasado 10 de abril, propone una agenda social para sanar las profundas heridas que tocan al mundo subalterno de ese norte herido. Sus demandas enfatizan las luchas campesinas para comercializar sus cosechas; la violencia que afecta a mujeres y jóvenes; los muchos desaparecidos en Ciudad Cuauhtémoc; los indígenas desplazados en la Tarahumara; las necesidades de justicia, salud, educación, vivienda, empleo y salario. El eje es la unidad plural para detener una impunidad que reina en ese territorio. En Chihuahua se puede hacer lo que dijo Porfirio Muñoz Ledo: “vencer al despotismo con votos”. Pero la estrategia tiene que despertar la imaginación de que sí se puede derrotar al autoritarismo y romper las inercias del desencanto.

Resulta extraño que en Chihuahua, donde hay más cercanía entre panismo y perredismo, no haya una alianza formal. Por lo pronto, el PRI se blindó con varias muletas para reproducir su maquinaria (PT, PVEM y Panal). Hay otros candidatos de partido (Morena, Movimiento Ciudadano y PRD), y para fragmentar más el voto opositor, hay un candidato “independiente”, que tiene el apoyo de algunos grupos empresariales, sector al que sirve. Frente a ese panorama de candidaturas, por supuesto que Javier Corral es el candidato que garantiza independencia frente a los intereses fácticos y a los poderes gobernantes. ¿Habrá llegado el momento para que la ciudadanía vuelva a quitar del poder al PRI?

Ante la regresión que vive México y Chihuahua, algunos piensan en reactivar una utopía, algo tan inalcanzable en estos días, pero tal vez se pueda hablar de resiliencia, como esa capacidad de las personas y las comunidades para recuperarse frente a la adversidad. En las pocas semanas que faltan para el 5 de junio, quizá la ciudadanía chihuahuense pueda construir resiliencia para vencer la regresión actual, quizá…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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