Barack Obama, la despedida y el relevo

Alberto Aziz Nassif

A diferencia de lo que dijo Obama en 2009 ahora hizo un recuento de cierre sobre sus siete años, para lo cual eligió un tema complicado: el futuro

Barack Obama mostró una vez más que es un gran orador. El pasado 12 de enero presentó al Congreso su último informe a la nación. Este ritual, que se celebra cada año, permite tomarle el pulso a lo que sucede en Estados Unidos y en México nos abre la posibilidad de observar los grandes contrastes políticos con nuestros vecinos.

A diferencia de lo que dijo Obama en 2009, en su primer informe, cuando iniciaba su primera presidencia y había una enorme expectativa sobre los cambios prometidos en campaña, ahora hizo un recuento de cierre sobre sus siete años, para lo cual eligió un tema complicado: el futuro. Su discurso fue una mezcla entre el legado de su gobierno, con sus logros y fracasos y una agenda de lo que viene en los próximos años. Dejó la mesa puesta para que el siguiente presidente o presidenta, retome o abandone varios de los ejes políticos que han estado en el debate dentro y fuera de Estados Unidos, como el cambio climático, la revolución de las tecnologías, el terrorismo y la desigualdad.

De forma pausada, con ritmos de una conversación, Obama llevó a los congresistas y ciudadanos a los temas y retos del futuro. En este año electoral le deja a su partido un buen capital acumulado para que los demócratas permanezcan en la Casa Blanca. Cada tema se puede debatir, pero hay un panorama muy diferente hoy al que dominaba en 2008, con la gravísima crisis económica que provocó la financiarización internacional de la economía y la burbuja inmobiliaria. Desde la visión más optimista del presidente ahora hay recuperación económica, reforma de salud, energías más limpias y más derechos para minorías. Por supuesto, no hay una reforma migratoria, una baja significativa de la desigualdad, una mejor democracia, un clima de más consensos para los grandes problemas nacionales, una situación más estable en Medio Oriente y no se ha cerrado la cárcel ilegal de Guantánamo.

Para hablar del futuro Obama estructuró su texto en cuatro preguntas y con este recurso planteó los retos sobre la economía, la innovación, la seguridad nacional e internacional y la democracia. En cada temática hizo un recuento de los logros de su presidencia y, a la vez, planteó los retos para el futuro inmediato. A la recuperación económica que se ha logrado, con 14 millones de nuevos empleos, la reducción de déficit y el mejoramiento de la industria automotriz, le hace falta ver los enormes retos que millones de familias tienen para salir de la pobreza, la grave desigualdad y la forma en la que la economía global y la deslocalización generan graves problemas. Hizo un reconocimiento a la falta de acuerdo con los republicanos para un mejor Seguro Social y Medicare, una reforma fiscal más agresiva y una jubilación más potente. Señaló a Wall Street como el responsable de la crisis y no a los migrantes, como dicen las posiciones de la extrema derecha republicana. Dibujó la necesidad de hacer una reforma laboral y desmontó la construcción de falacias de Trump, sin mencionarlo.

En materia de tecnología e innovación indicó que se necesita hacer mucho más y que así como se logró llegar a la Luna en 1969, hoy Estados Unidos debería dedicar todos los recursos necesarios para que el país “cure el cáncer de una vez por todas”.

Sobre seguridad y relaciones internacionales desmintió la supuesta decadencia del país y afirmó que eran, sin discusión, la nación más poderosa y la economía más fuerte. Identificó prioridades internacionales como el combate a ISIS; enfatizó su visión sobre lo que era ser un líder internacional; y exhortó al Congreso a levantar el embargo a Cuba, les dijo que la Guerra Fría ya había terminado.

La última parte del discurso fue para la democracia, propuso una reforma política para disminuir el poder del dinero sobre las elecciones, y para enfrentar el desencanto de “demasiados estadounidenses” que consideran “que el sistema está amañado a favor de los ricos y poderosos o de algún interés específico”. Lamentó la polarización que se ha agudizado. En suma, la presidencia de Obama ha sido una prueba de las limitaciones que tienen las democracias que funcionan para hacer frente a la hegemonía del capitalismo neoliberal.

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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