2015, muchas malas noticias

Alberto Aziz Nassif

2015 fue otro año complicado en donde el gobierno se vio rebasado por la realidad y las respuestas fueron muy deficientes

2015 fue otro año complicado en donde el gobierno se vio rebasado por la realidad y las respuestas fueron muy deficientes. Prácticamente cada mes tuvimos una mala noticia, una acumulación demasiada pesada. Veamos un recuento breve.

Durante el mes de enero el gobierno de Peña Nieto desplegó una estrategia de normalización para darle la vuelta al caso de Ayotzinapa. El entonces procurador Murillo Karam hizo una conferencia de prensa sobre la desaparición de los 43 normalistas con una versión muy mal elaborada que se hizo famosa por haberla calificada como la “verdad histórica”. En febrero, ya en pleno proceso electoral, siete partidos políticos se levantaron de la mesa del Consejo General del INE por considerar que el árbitro estaba de adorno ante la sistemática violación a la legalidad del Partido Verde. En esos días, Peña Nieto volvió a insistir en darle la vuelta a la página para dejar atrás Ayotzinapa y el grave conflicto de interés por la casa blanca.

En marzo se desplegó la estrategia de colocar a los cuates del presidente en puestos claves, así llegó Arely Gómez a la PGR y Medina Mora como un impugnado ministro de la SCJN. Sin embargo, el hecho más lamentable de ese momento fue el despido de Carmen Aristegui de su programa de radio en MVS. La censura al periodismo independiente confirmó que este gobierno no quiere espacios abiertos. En esos días un informe de la organización Artículo 19 publicó una estadística en la que mostró el agravamiento de las agresiones al periodismo. En abril salió otro índice en donde México quedó mal ubicado, en el informe sobre impunidad (UDLA) fuimos el segundo lugar con más impunidad de una muestra de 59 países, sólo por debajo de Filipinas, seguido de Rusia.

Ya en mayo la cara violenta del país afectó de manera directa el proceso electoral. Para ese momento se registraron varios asesinatos políticos y empezaron las amenazas de organizaciones sociales para boicotear las elecciones. En junio la elección fue asediada por grupos radicales en Oaxaca, Guerrero y Michoacán, pero al final sólo se dejaron de instalar unas cuantas casillas. El resultado de las urnas dejó un panorama de claroscuros, por una parte, el PRI con el Verde y el Panal lograron mayoría en la Cámara de Diputados y, por la otra, los candidatos independientes y Morena consiguieron avances importantes en las tres principales zonas urbanas del país, la ciudad de México, Guadalajara y Monterrey (y el estado de Nuevo León), que fue ganado por un candidato sin partido. En julio se volvió a escapar el famoso Chapo Guzmán.

Fue en el mes de agosto cuando se procesó una demanda legal de más de 160 mil ciudadanos que pidió quitarle el registro al Partido Verde. Sin embargo, una mayoría de consejeros del INE decidió conservarle el registro. Hacia finales de mes aparecieron en la prensa varias mediciones sobre Peña Nieto y el resultado fue completamente desfavorable: el presidente estaba por debajo del 40% de aprobación (y sigue abajo). En septiembre, con motivo del Tercer Informe de Gobierno, Peña Nieto emitió un mensaje que mostró una completa desconexión con el malestar del país. Durante el mes patrio se dieron a conocer dos informes críticos, el del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes sobre Ayotzinapa, que dejó de nuevo mal parado al gobierno y su “verdad histórica”, y el Latinobarómetro que ubicó al país en el nivel más bajo de satisfacción democrática de toda la región.

En octubre el informe preliminar de derechos humanos de la CIDH mostró la grave crisis por la que atraviesa el país. Casi como excepción hubo dos buenas noticias, en noviembre la SCJN dijo sí al uso recreativo de la marihuana y se inició un amplio debate sobre el tema. A finales de ese mes la FEPADE pidió una orden de aprehensión en contra del subsecretario Arturo Escobar, que renunció a su impugnado cargo. Unas semanas después, ya en diciembre, el INE volvió a multar al Verde por un delito inmobiliario y el congreso privatizó el pensionISSSTE.

2015 nos dejó un año plagado de viejas inercias, con más violencia, menos libertad de expresión, crisis de derechos humanos, un gobierno reprobado y un futuro incierto…

Investigador del CIESAS.

@AzizNassif

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