¿Cómo reformar el Islam?

Alberto Aziz Nassif

En París se expresó el conflicto de una forma nítida, se inició el 8 de enero con el asesinato de los caricaturistas de 'Charlie Hebdo'

La Navidad es un buen momento para hablar de los movimientos islamistas radicales que han puesto en jaque a Occidente. No es un fenómeno nuevo, pero se ha agravado en 2015. En París se expresó el conflicto de una forma nítida, se inició el 8 de enero con el asesinato de los caricaturistas de Charlie Hebdo y llegó hasta la matanza del 13 de noviembre que dejó 130 muertos. La pregunta que se hacen algunos musulmanes reformistas es: ¿Es posible cambiar la visión religiosa hegemónica del Islam que alimenta el yihadismo?

1. Desde finales del siglo XX hay una destrucción de países en Asia y Medio Oriente, ya sea por invasiones como la que hicieron los soviéticos en Afganistán o la del gobierno de George Bush, ambas gratuitas y abusivas, o las guerras internas, como la de Siria. Se ha generado la tormenta perfecta para radicalizar a grupos islamistas que han logrado controles territoriales y se han vuelto una amenaza en Europa, Rusia y Estados Unidos. Gilles Kepel, estudioso francés en las sociedades árabes, hace un balance de cómo estos grupos radicales fueron alimentados y armados por Estados Unidos en la parte final de la Guerra Fría. Los talibanes derrotaron a los soviéticos y después surgió Al Qaeda. Y con la destrucción en Irak y Siria nació el Estado Islámico, nueva generación de la yihad. Kepel dice que las tres generaciones del yihadismo pasan de una organización centralizada y vertical a una red con dominio territorial, autonomía y descentralización en las acciones. Hay un reclutamiento de países europeos sobre jóvenes de origen musulmán que viven como nativos en países como Francia, pero que su malestar los lleva a seguir la voz del integrismo radical (El País Semanal, 13/XII/2015).

2. Frente a la yihad y las respuestas militares de una complicada coalición (Francia, Rusia, Estados Unidos, Turquía, etc.) que no termina de ponerse de acuerdo en sus prioridades y apoyos, cada día crecen expresiones integristas en Estados Unidos y en Europa. Con un discurso defensivo y retrógrado producen respuestas que parecían haber quedado en el pasado; se trata de una mezcla de antiglobalización y antieuropeísmo; son un fenómeno político que crece con cada ataque terrorista. Quieren un cierre de fronteras que detenga la inmigración. Aquí se puede aplicar lo que dice el caricaturista El Roto, “los dioses varían, los fanáticos son idénticos”. Hay dos casos emblemáticos, el primero es el Frente Nacional que hace unos días fue derrotado por liberales y socialistas en la segunda vuelta de las elecciones locales en Francia. El segundo caso es la ultraderecha estridente y xenófoba cuya voz es el precandidato republicano Donald Trump. Según una medición reciente llega a 38% de la intención del voto de las internas y su más cercano competidor, Ted Cruz, sólo tiene 15% (Washington Post 15/XII/2015).

3. Frente al escenario de guerra y mayor radicalización hay voces que piensan en la posibilidad de hacer una reforma interna del Islam, como la de Ayaan Hirsi Ali (1969), que recientemente publicó un libro sobre este tema: Reformemos el Islam, Galaxia Gutenberg, Barcelona 2015. Esta polémica mujer, nacida en Somalia y que huyó de su país, ha hecho una crítica radical del Islam y desde hace años lucha en contra de la opresión en la que viven las mujeres musulmanas. Para Hirsi hay cinco temas incompatibles entre el Islam y la modernidad que necesitan una reforma: el “énfasis del islam en la vida después de la muerte por encima del aquí y ahora”; el “estatus del Corán como palabra de Dios última e inmutable y la infalibilidad de Mahoma”; la “afirmación de que la sharia es un sistema legal integral que regula tanto el ámbito espiritual como el secular”; la “obligación de los musulmanes comunes de ordenar lo que está bien y prohibir lo que está mal”; y el “concepto de yihad o guerra santa” (pp. 240-241).

Quizá en voces como la de Ayaan Hirsi o la de Malala Yousafzai (1997), víctima de un atentado talibán por defender del derecho de las niñas a ir a la escuela, puede haber más esperanza de cambio que en todas las bombas en contra del Estado Islámico. Del éxito de esas voces depende la paz en esa atormentada región del mundo…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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