Duele París

Alberto Aziz Nassif

Francia está cada vez más comprometida en la región y ahora se ha vuelto uno de los principales blancos de ataque del EI

Dice Michael Wieviorka, “Los franceses no saben realmente adónde van y no están dispuestos a interiorizar plenamente la idea de que su país puede estar en guerra”. El pasado 26 de septiembre Francia bombardeó objetivos del Estado Islámico (EI) en Siria. Ese día destruyó un centro de entrenamiento. El clima de alarma francés anunciaba el peligro de un atentado terrorista desde hace meses. Las palabras del ministro del interior son muy elocuentes: “desbaratamos atentados a diario” (El País, 14/XI/2015). La noche del viernes 13 fue una pesadilla para la Ciudad Luz, el ataque se cobró la vida de 129 personas (dos mexicanas) y los heridos fueron más de 350. El terror a sangre fría atacó a la población en una sala de conciertos, varios restaurantes y afuera del estadio nacional. Algo cambió esa noche: las guerras en países lejanos, ahora se libran en las calles de París.

Se le sigue llamando terrorismo, pero es una guerra, son ejércitos, en una estrategia de destrucción. Hay que revisar todos los términos de referencia. ¿Es el Estado Islámico un Estado? Este grupo se autoproclama como califato tiene control territorial en grandes partes de Irak y Siria. Desde el 11 de septiembre de 2001 los atentados no se han detenido y han llevado a Europa la confrontación y el ataque: en Madrid-Atocha, marzo de 2004; en el metro de Londres en julio de 2005. En París, en enero pasado, asesinaron a 12 periodistas de la revista Charlie Hebdo. Hace poco en un tren francés se evitó un atentado y ahora esa realidad forma parte de una nueva cotidianeidad, porque el EI ha declarado la guerra a Francia como una “nación de la coalición contra el califato” (El País, 14/XI/2015).

Francia es uno de los países más abiertos al mundo musulmán. Según diversas fuentes periodísticas, la causa del El ha crecido y el reclutamiento en Francia ha subido más de un 212% en este año y se calcula que unos mil 800 ciudadanos de ese país han viajado a Siria y a Irak, de los cuales unos 500 ya son combatientes de la causa y entre 200 y 300 está de vuelta en Europa (El País, 14/XI/2015). Mientras de un lado hay drones y sofisticados bombarderos que matan desde la distancia, en la otra parte son ametralladoras Kalashnikov que al grito de “Alá es más grande”, matan a decenas de jóvenes en la parisina sala Bataclan mientras escuchaban un concierto de la banda de rock Eagles of Death Metal (EL UNIVERSAL, 14/XI/2015).

Irak y Siria son dos países que han sido destruidos durante años en guerras sangrientas. Irak fue invadido mediante una serie de mentiras por uno de los presidentes más tontos de Estados Unidos, George Bush, y desde hace más de doce años la región se ha convertido en un polvorín. En Siria, los aliados y adversarios del dictador Bachar al-Asad tienen varios años destruyendo el país, vidas y ciudades, sin que todavía exista un claro ganador. Mientras Putin y Obama juegan a las vencidas, sin definir el futuro de sus alianzas, millones de sirios han salido a buscar refugio y han generado la crisis de inmigración más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Francia está cada vez más comprometida militarmente en la región y ahora se ha vuelto uno de los principales blancos de ataque del EI. A partir del 13 de noviembre pasado, la declaración de guerra es abierta. El presidente Hollande fue radical al decir que “no habrá piedad” en contra de los yihadistas. Esta nueva fase de la guerra provoca una intensificación de las acciones militares francesas en Siria. El domingo pasado, mientras París lloraba a sus muertos, la aviación francesa bombardeó la ciudad Siria de Al-Raqqa, supuesto bastión de los yihadistas (EL UNIVERSAL, 16/XI/2015). Ojo por ojo, sólo gana el terror.

Sin duda, estamos ante un problema muy complejo. En la Francia multicultural el universo musulmán representa más del 7% de la población. Las fracturas ya existentes se profundizarán con los atentados del 13 de noviembre. Se anuncian fuertes tensiones y tierra fértil para la xenofobia, el racismo y las opciones de extrema derecha como el Frente Nacional. Malas noticias para la democracia y la república, tiempos aciagos para la libertad, la igualdad y la fraternidad…

Investigador del CIESAS.

@AzizNassif

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