¿Para quién se gobierna en México?

Alberto Aziz Nassif

¿Cómo se legitima una democracia que tiene niveles extremos de concentración de la riqueza?

Una de las preguntas importantes sobre qué tipo de sistema político tenemos se puede ver en la afirmación de Louis Brandeis, un juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, quien afirmó: “Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas” (Oxfam, Gobernar para las élites, 2014). Sin embargo, lo que tenemos en muchos países, incluido el nuestro, es que a pesar de la enorme concentración de la riqueza, en donde el 10 por ciento más rico concentra el 64 por ciento de la riqueza (Desigualdad extrema en México, Gerardo Esquivel, 2015), se dice que somos una democracia. Quizá por esa razón sólo dos de cada 10 mexicanos están satisfechos con esta democracia, según el estudio de Latinobarómetro, 2015.

La organización Oxfam, los trabajos de economistas como Stiglitz o Piketty han logrado cambiar el enfoque sobre la distribución del ingreso y colocar en el centro del debate a la desigualdad como uno de los grandes problemas del siglo XXI. Se trata de un problema vinculado con la estructura política y social de los países, es decir, con el poder y los tejidos sociales. Por eso tiene sentido responder a la pregunta: ¿para quién se gobierna? Hay estudios que afirman: se gobierna para las élites. ¿Novedad o presupuesto conocido? Pero, ¿cómo se legitima una democracia que tiene niveles extremos de concentración de la riqueza y genera sociedades de pobres y excluidos como la nuestra?

Se ha encontrado que la concentración y la desigualdad son extremas, así “la riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1 por ciento más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99 por ciento restante” (Oxfam, Gobernar para las élites, 2014). El enfoque centrado en políticas de combate a la pobreza necesita integrarse en un horizonte más amplio porque el tema básico es la desigualdad, y mientras este resultado no cambie, la pobreza no se modificará de raíz, a pesar de que pueda disminuir mediante políticas sociales.

Piketty señala en su famoso libro, El capital en el siglo XXI, que hay un juego de fuerzas sociales que pueden aumentar o disminuir la desigualdad y la concentración del ingreso, porque no estamos ante una fatalidad. Hubo momentos en el siglo XX cuando aumentó la distribución y bajó la concentración, como en el periodo de 1945-1970, pero hay otros tiempos, como el que vivimos hoy en día, en donde ha sido exactamente al revés. México era un país menos desigual en los años sesentas y setentas de lo que es hoy en día, y lo mismo sucede en Estados Unidos y en Europa.

En México sabemos mucho de la captura que hacen los partidos políticos de las instituciones públicas, sobre todo las que son supuestamente autónomas, sin embargo, en realidad la captura más grave y profunda es la de las élites económicas sobre las políticas públicas y la orientación general del modelo de desarrollo. Por ejemplo, la reciente reforma fiscal que grava más a los refrescos en México duró muy poco, los poderosos intereses de las embotelladoras han logrado, con el lobbying en el Congreso, tirarla y sacar una importante rebaja fiscal. Veremos si los senadores ratifican lo que hicieron los diputados o lo rectifican. El mundo laboral está lleno de ejemplos en donde las empresas cuentan con el apoyo radical de los gobiernos para adecuar a sus intereses las demandas de los trabajadores, sólo hay que ver la caída del salario desde 1976. El sistema financiero ha logrado desregular el sistema para ganar más dinero; el ejemplo son las altísimas comisiones que cobran a sus clientes. Son múltiples los expedientes de conflictos de interés, corrupción y poca transparencia. Se trata de mecanismos que emplean las élites para sacar adelante sus intereses y, además, para hacernos creer que es por el bien del país. Se ha debilitado a la autoridad.

¿Para quién se gobierna en México? El PRI, desde la llegada de los tecnócratas, y el PAN en sus dos periodos, han gobernado para las élites. Tenemos altísimos niveles de desigualdad y se han creado a los empresarios más ricos de la historia del país, a partir de actividades concesionadas, minas, bancos, telecomunicaciones. Así se gobierna…

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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